Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

Archivo de Julio 2006

Lo positivo de la LOE

Publicado por solidaridadmedios en Julio 31, 2006

loe.jpg Muchas, muchísimas, fueron las personas de toda España que el pasado 12 de noviembre de 2005 se desplazaron a Madrid para incorporarse a la manifestación en contra de la LOE. ¿Qué motivos  negativos encierra esta Ley para que tantas personas de tan distinta procedencia y variada condición se decidiesen a viajar?  La exposición, por parte de los representantes de las asociaciones convocantes, de las razones de cada una para impulsarla y los aplausos con cada grupo afectado las acogía, fue dando respuesta a la pregunta.

Pero no todo en ella fue y es negativo: la LOE, como reloj parado que marca con exactitud la hora dos veces cada veinticuatro, ha servido para algo positivo: para unir a muchos españoles: 

-en la vergüenza ante el puesto ocupado por nuestros escolares en la estadística europea, que esta LOE no va a arreglar. 

-en la defensa de  la  mejora de la cultura española que siempre fue puntera.

-en la solicitud de un plan de estudios,  lo más homogéneo y competitivo posible en esta etapa histórica de la globalización. 

-en la petición de un sistema educativo en el que cada alumno pueda recorrer itinerarios adecuados a sus posibilidades; en el que  los profesores recuperen la autoridad,  puedan impartir sus clases y recuperar el prestigio. 

-en el abogar por un sistema educativo en el que: el esfuerzo, la competencia y el afán de superación,  tengan justo y  proporcionado pago;  en el que se valore el trabajo y en el que los alumnos aprecien el esfuerzo que, su familia y la sociedad en conjunto, ponen en ese empeño y la obligación de su correspondencia con el estudio.   

La LOE ha servido:

-  para romper inercias e iniciar dinámicas impensables hasta hace poco tiempo. -  para dar a  cada uno la seguridad de que no está solo. 

- para confirmarle en que,  en su apreciación acerca de ella, no sólo no está solo sino que, difícilmente, tantas personas sensatas, de puntos tan diversos de España, pueden estar equivocadas.  

La LOE también ha valido para: 

- convertir a una multitud de personas desconocidas hasta ese momento, en amigas, que sonreían, ayudaban y contagiaban su alegría a quienes la estrujaban, porque no había sitio para más.

- demostrar que se puede salir a la calle, sólo para  decir con gracia y en voz alta, lo que desde su casa no podría ser escuchado… y 

- para confirmar con los hechos que se puede convertir el acto masivo de una manifestación en una fiesta, a  cuyo fin no hay rastro de destrozos…. 

Pero esto no  es suficiente para justificarla. Porque son, a pesar de todo, muy pocas sus bondades, esta LOE  necesita ser sustituida por otra.

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Lo que falta a los niños

Publicado por solidaridadmedios en Julio 31, 2006

padreshijos.jpg Cada 20 de Noviembre celebramos un día de ésos que iluminan con su brillo, de vez en cuando, nuestro almanaque: el “Día Universal del Niño”.

¿Qué está pasando para  que en un tiempo como el nuestro, – en el que el niño parece ser el rey del universo, en el que su protagonismo y su preocupación por él son crecientes -, sea necesario este “día”, además del 11 de Diciembre (día internacional del niño), en el que se nos anime a pensar en él? ¿Por qué se hace necesaria una fecha que nos recuerde que tenemos que pensar en este asunto? ¿Qué es lo que no tienen los niños de nuestro primer mundo, tan civilizado y sobrado de bienes? ¿Qué les falta a estos niños de la sociedad del bienestar, que precisemos de una jornada para recapacitar en ello?

Nos anima esta fecha a conocer la situación real de los niños, ver lo qué podemos mejorar… y hacerlo, pero ¡en nuestro entorno!, porque quedaría fuera de nuestro alcance el tratar de buscar soluciones  para los niños de otros continentes! 

¿Qué falta a nuestros niños, a los que viven en nuestra ciudad o urbanización; en nuestra calle, en nuestro bloque o en nuestra familia, si tienen de todo? Si son niños que cuentan con ordenador e Internet; que manejan con soltura su móvil; que tienen DVD para ellos solitos; que manejan con habilidad su consola de juegos, si tienen mil cachivaches sin haberlos deseado, si asisten a todo tipo de clases: de judo a informática, pasando por los idiomas, ¿qué más pueden apetecer?, ¿qué más les podemos dar? Bastaría con escuchar los teléfonos del menor, a los que cada vez recurren más, para saber qué no tienen, qué les falta, qué echan de menos.

Bastaría con darles oportunidad para expresarse sin prisas, para enterarnos de las cosas que, a muchos,  les crean esa sensación de angustia, de vacío, de inferioridad  que les hace en ocasiones indiferentes, en ocasiones agresivos.

Bastaría con que observásemos las circunstancias que producen sus reacciones aparentemente desproporcionadas para saber, cómo se encuentran por dentro, cómo se enteran de cuanto ocurre a su alrededor o cómo sufren aunque no sepan expresarlo.

Bastaría con mirar sus ojos, pantallas inmensas en las que se proyectan todas sus emociones y sentimientos, para darnos cuenta de que en ocasiones, sin saberlo y sin poderlo expresar, están como náufragos en medio de un ambiente hosco que, cuando menos,  les da miedo, les atrapa y zarandea. 

A bastantes niños de nuestro mundo “supertecnificado”, les sobran cachivaches  y les falta el cariño en su entorno. Les faltan besos y les sobran gritos. Les faltan,  principalmente,  unos padres,- padre y madre -, a los que pueda ver y hablar; que tengan tiempo para escuchar sus peripecias y responderles; que  le hablen, le expliquen; que le den compañía, que les manifiesten su cariño. 

Muchos niños, cambiarían, gustosos,  sus costosos cachivaches, por ese tiempo y cariño que no cuesta dinero.  Los  adultos  estamos  equivocados:  sólo  pensamos   en  recibir  su   afecto  que compramos   con    juguetes  y  olvidamos  que  sólo ellos  tienen  el  derecho de recibir siempre el nuestro.

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Los efectos de un gol

Publicado por solidaridadmedios en Julio 30, 2006

mamapapa.jpg En un partido de fútbol no son lo peor los goles encajados por uno de los  equipos, lo peor son sus consecuencias. El descenso en la clasificación en el torneo que se juega o su influencia en la moral del conjunto, son más negativos aún que la propia derrota.  

En este sentido, “sorprendentes” han sido las consecuencias del que nos colaron hace algunos meses y que, tal vez, por el tiempo pasado, casi habíamos olvidado.

En el primer trimestre de este año publicaba el BOE, las rectificaciones que, a partir de ahora, habrán de hacerse en los Libros de Familia y en otros documentos. En virtud de ellas, desaparecerán los nombres: “Padre” y “Madre” para ser sustituidos por “Progenitor A” y “Progenitor B”.   ¡Curiosa mudanza!: se han cambiado los nombres pero hemos ganado en confusión, porque ¿quien es el Progenitor A, el masculino o el femenino, dentro de un matrimonio heterosexual?.  Si es el varón ¿cómo resolver dentro de una unión homosexual gay?. ¿Cuál de los dos deberá figurar?. Y cuando se trate de hacer constar los progenitores de una de lesbianas, ¿quién deberá figurar como Progenitor A?  o ¿deberá decir Progenitora?. 

A partir de ahora lo van a tener también difícil los bebés que empiezan a hablar: si les resultaba relativamente fácil aprender y repetir “papá “ o “mamá”, no va a ser igual aprender y decir “progenitor”, o dirán solo “proge”, o tal vez solamente  “A o B”.  Por otra parte, cuando tengan que llamar a su madre ¿lo harán como indica el BOE o con el nombre que todos llevamos impreso en el alma?. Y cuando se vean en peligro, ¿qué dirán: “progenitor A o B? o ¿se les llenará la boca y el ánimo de seguridad, diciendo simplemente “¡padre!”  o “¡papá!”?. 

Además, resulta equívoca la asignación de letras mayúsculas. ¿Será para marcar diferencias?, pero ¿no se pretende lo contrario?, porque cuando éramos estudiantes de Geometría, aprendimos que las figuras geométricas diferentes,-ya fueran ángulos, triángulos, etc.-, se denominaban, genéricamente, con letras mayúsculas distintas y con las mismas, pero de una forma concreta, cuando eran iguales. Tal vez lo que, realmente, se pretenda sea borrar o desterrar  del vocabulario estas dos profundas palabras y junto con ellas todo lo que constituye su entorno.

Algo que nos afecta y lo hará en  el futuro a todos  y por tanto a la sociedad, merece una explicación.  Como la única que recibimos es la de hechos consumados, la gente de a pie, nos preguntamos: ¿será  para contentar a un grupo minoritario? o ¿tal vez tratar de igualar así, cosas diferentes?.  ¿Es, quizás, algo venido de más  lejos, con pretensiones concretas, a cambio de determinados beneficios para sus impulsores?.  

Será cuestión de estudiar sus relaciones con distintas ideas como las, – entonces novedosas y extrañas -, dadas a conocer en 1995 en la Conferencia de Pekín y denunciadas después en profundos y serios informes que, realmente, no tienen desperdicio.

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“Muerto el perro…”

Publicado por solidaridadmedios en Julio 29, 2006

pobres.jpg Estamos inmersos en una globalización o internacionalización, o ambas, de los distintos ámbitos de nuestra sociedad.

Percibimos, y creo que no nos equivocamos, que el “espíritu financiero” inspira muchas de las actuaciones que realizan los gobiernos de cada país y, por supuesto, los organismos internacionales. Bueno, para entendernos que “el dinero es el que manda” y la dignidad de las personas  pues… parece que “no cotiza al alza”. 

Es el caso de las campañas ya habituales, emprendidas por algunos organismos internacionales, “que velan por la seguridad y la paz los pueblos”. Concretamente la ONU, a través de sus diferentes Agencias, continúa proponiendo “alternativas de financiación” (¿se pueden llamar así?), como por ejemplo, la negociación entre los países deudores y acreedores, para que parte de la deuda pendiente de abonar por aquellos, se destine a programas de anticoncepción, incluyendo campañas de esterilización masiva.

Ya se comprende que los stocks de artículos que mucho tienen que ver en ello, han de tener su salida en el mercado, y poco importa que precisamente los que llegan a países del tercer mundo, sean los defectuosos.  Se ofrece condonación de deuda externa a cambio de control demográfico. ¿”Control demográfico”?.

Este es un concepto incluido en la terminología demagógica,  tan a la moda, cuyo significado no se corresponde con las palabras que lo expresan… ¿no querrá decir, más que “control” … “eliminación”? Véanse: esterilizaciones masivas, aborto quirúrgico, aborto por díus, aborto por píldoras químicas, etc.  Y se vende como “planificación familiar”,- entre jóvenes y mujeres, primordialmente del ámbito rural, las más indefensas social, cultural y económicamente -, a unas administraciones serviles a los organismos internacionales 

Se comprende que acalla un poquito la conciencia considerar que te solidarizas con los que lo necesitan, con ese “perdonar la deuda”…. aunque no sea gratuitamente, al menos se hace algo… Y, además,  siempre cuesta más esfuerzo ir contra corriente y defender, ante todo y ante todos que la dignidad del ser humano es lo primero…aunque cueste más caro (también económicamente hablando) y no sea “políticamente correcto”. 

Me viene a la cabeza el refrán de “muerto el perro acabada la rabia”…. ¡Y yo que pensaba que se pretendía buscar una solución al problema, en vez de eliminarlo!…. Es decir, promover una justa distribución de la riqueza, en vez de exterminar a los hijos de los pobres.

¡Qué le vamos a hacer! Todavía quedamos algunos ingenuos…

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Placeres peligrosos

Publicado por solidaridadmedios en Julio 29, 2006

novios.jpg Periódicamente salta a los titulares de prensa el gran problema del SIDA. Nos dicen que al contrario de lo que se podía esperar las cifras de infectados han aumentado, también en España.         

Sin embargo, yo tengo la idea de que el uso del preservativo era estimulado por nuestros gobernantes como el remedio de los remedios. Cuando oigo hablar a nuestra ministra de Sanidad de vida sexual saludable, me cabe la esperanza de que hayan reflexionado, incluyendo en su prevención de esta enfermedad otras iniciativas, no centradas en el uso del condón.         

Pero, mira tú por donde, los usos sexuales saludables se centran sólo en eso, y por supuesto, en el caso de la drogadicción en la no utilización de la misma jeringuilla que otra persona. Es una muestra más de que el hombre es el “único ser que tropieza dos veces en la misma piedra” y que “nadie escarmienta en cabeza ajena”.

Porque resulta que en algunos países de África ya han experimentado una disminución de los infectados por SIDA, como resultado de una campaña completa y HU-MA-NA de prevención, basada, no sólo en el uso del preservativo sino en concienciar a la población de que es bueno, también para su salud física, tener una pareja estable; en animar a los jóvenes a que sus relaciones de amistad en su adolescencia, no tienen que acabar en sexo, en definitiva, recordar la dignidad de la persona humana, que como tal no se rige sólo por sus instintos, como los animales, y la dignidad del sexo en su función de manifestación de amor por la persona con la que se realiza, y no de simple atracción física o desahogo fisiológico.

Asimismo, que la persona no es “sólo sexo” que tiene otras muchas potencialidades principales (intelectuales, espirituales) y características de su categoría de ser humano que pueden llenar su vida de felicidad y no sólo de placer momentáneo, y en algunas ocasiones, como estamos viendo, en “placer peligroso”.         

Seguimos sin darnos cuenta que hemos de respetar “nuestro manual de instrucciones” que no son ni más ni menos que las normas morales insertas en nuestra conciencia, la ley natural, para decirlo de otro modo. Y así como la lavadora se estropea si la utilizas como un tragabolas, nosotros también arruinamos nuestra vida interna y externa cuando nos saltamos las “instrucciones de uso” a la torera.         

Pongámonos manos a la obra, que siempre estamos a tiempo y revisemos “nuestro manual”, dejándoselo también desempolvado y a mano a nuestros jóvenes, sin esperar a ver más desastrosas consecuencias.

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¿Podemos estar alegres?

Publicado por solidaridadmedios en Julio 27, 2006

alegria.jpg Escuché en una ocasión, a una persona que ya no está entre nosotros y que avalaba su afirmación con amplia experiencia en enfermedad, dolor y sufrimiento, que  “la tristeza es un amigo molesto, que, además, nos hace la vida imposible”. 

Me pareció entonces y sigue pareciéndomelo ahora, frase digna de tener presente en el recuerdo y como referencia  en el obrar.  Si la tristeza es “amigo molesto”, más nos vale elegir  a su antónimo, la alegría, como compañera en nuestra vida. Habrá quienes piensen que no hay razón para ello.

Respetando su opinión, si hay razón para estar tristes, hay razones para esforzarnos en buscar, vivir y fomentar la alegría. La tristeza como el frío, paraliza, incapacita para  salir de ese estado y mata  todo tipo de ilusiones. Solamente esto, sería motivo para esforzarnos por desterrarla de nuestras vidas.

La alegría da alas, encuentra motivos positivos para luchar y descubre alicientes  en el mundo que nos rodea. Pone de relieve y hace ver lo positivo que se tiene: del amanecer de cada día, al poder ver, oír o respirar; del no depender en lo físico de nadie, al tener la cabeza lúcida y despejada; del tener medios para comprar  el sustento de cada día, al tener brazos, fuerza y trabajo para conseguirle.

Con la alegría como compañera de viaje, no sólo se  repara en lo que se tiene, se disfruta con lo que se recupera y se incrementa con lo conseguido…aunque sea un “chupa chus”.  La alegría nos permite tener ilusión, más: como que se esfuerza en que la tengamos, porque una persona ilusionada es una persona alegre, que la ilusión,- con palabras del filósofo Miguel Ángel Martí-,  es “una alegría anticipada de algo que no se tiene pero se espera poseer”.  

Por ello es preciso poner ilusión en nuestra vida: para  fomentar nuestra alegría  con lo que se desea y se espera realizar. Y hacerla crecer. Crece de manera considerable cuando lo hace al lado del agradecimiento: por el reconocimiento de  favores y el cariño, hacia nosotros, de muchas personas en forma de pequeños detalles; por  la ayuda que nos  prestan  aún sin pedirla; por  tener a punto cuanto necesitamos en casa y en la tienda; por el panadero que no durmió, el conductor que lleva el autobús o el operario que limpia nuestra calle…

Crece también la alegría cuando lo hace a la sombra de la generosidad. Cuando nos preocupamos por ayudar a quien lo necesita  o acompañar a quien se siente solo, ¡recibimos paga en alegría!.  

Y como la alegría es valor, es fortaleza  que hay que conquistar diariamente con el empeño, la lucha y el  esfuerzo que pongamos en ello cada jornada

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Preocupación

Publicado por solidaridadmedios en Julio 27, 2006

familia.jpg Hace tiempo, un periódico de tirada nacional glosaba en sus páginas, – así llegaron al “gran público”-, unos datos, extraídos del libro: “Adicción a la cocaína: Neurobiología clínica, diagnóstico y tratamiento” editado por el PNSD (Plan Nacional Sobre Drogas).

Prescindiendo del detalle de las cifras, se deduce de una simple lectura que estamos ante una situación, cuando menos, preocupante: son muchos los adolescentes que se han acercado ya y se acercan cada día a esta droga. 

Como cualquiera de ellas, la cocaína crea adicción con todas sus consecuencias, a las que, en ésta, hay que añadir una complicación: el patrón de comportamiento ante su dependencia es distinto del generado por otras drogas y distinto también en cada consumidor.  Estas  diferencias hacen más difícil conocer los procesos y por tanto establecer un tratamiento, que aún no existe, como tampoco existe un “antídoto” para esta droga.

No es extraño por ello que, conociendo o intuyendo los riesgos que, en este aspecto, corren sus hijos adolescentes, muchas asociaciones de padres de alumnos, soliciten  información y formación para prevenirles en lo posible.  Es un acierto porque conviene recordar que éste, como otros aspectos no sólo preventivos sino educativos, sería bueno empezar a trabajarlos en la familia, desde muy temprano y desde muy abajo porque lleva esfuerzo y  tiempo.

Tiempo, porque aprender un catálogo de riesgos derivados del consumo de drogas, se puede adquirir en poco tiempo; creérselo de verdad lleva algo más, y convencerse de que si se da un primer paso en el consumo, luego habrá un segundo y un tercero y más después, con las mismas consecuencias que sufren los demás, requiere tiempo indefinido. 

Tan indefinido como el preciso para conseguir que los adolescentes adquieran la suficiente valentía para hacer frente a lo que se considera o se le presenta como normal y para saber decir ¡no!, a lo que los amigos y el ambiente le brindan como ideal para ser moderno, para “adquirir el punto” o la experiencia nueva.

Que nadie se asuste: todo requiere tiempo, tanto más, cuanto más valioso es aquello que se pretende.  Algo saben de  tiempos de espera, por ejemplo, los promotores de viviendas: desde que vislumbran un solar al que consideran pueden sacar partido, hasta que lo ven convertido en transferencias bancarias a su cuenta por parte del propietario al que vendió el último piso de los construidos en el solar, pasa tiempo.  En el intervalo, planos, permisos, esperas, complicaciones y construcción. Durante ella, que no falte un buen aparejador para evitar fallos. Y en cada paso allí estuvo él alentando e impulsando, lleno de esperanza en el éxito final.   

Esta es la tarea de la familia en este asunto: primero, ideas bien claras acerca de lo que quiere; después, saber qué pasos debe dar, dónde y cómo, siguiendo un proceso progresivo, sin marchas atrás, sin abandonos, fijos los ojos en el objetivo…

Y todo ello en el ambiente de acogida, de cariño y comprensión hacia esos hijos, que sólo  ella sabe y puede dar  y que sólo encuentra, cada uno, en su familia.

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Una frase

Publicado por solidaridadmedios en Julio 24, 2006

felicidad2.jpg Hay ocasiones en las que leyendo plácidamente, de repente una frase hace que te sobresaltes.

La sensación que producen es como de zarandeo que  impulsa a que se enderece el cuerpo, la atención se ponga tensa, la vista vuelva atrás y la razón se esfuerce para calar en el fondo y sobre todo en las consecuencias de lo leído.

No suelen tener categoría de sentencia y, por el contexto, tampoco se deduce que su autor quisiera llamar nuestra atención, de forma decidida,  sobre ellas.  Son, simplemente, convicciones acerca de situaciones concretas, que expone  con naturalidad en el discurrir de una conversación o un parlamento.

Esta sensación la produjo en mí, la de un autor contemporáneo que leí hace unos días. La frase, corta en palabras pero larga en contenido y más aún en consecuencias, decía: “La felicidad se enraíza en el amor”.

Probablemente la primera sensación fue de sorpresa: por la rotunda afirmación que encierra. No creo que pueda parecer extraño: todos queremos tener un poquito de felicidad, todos queremos ser felices, cada uno  en particular quiere serlo, no encontramos la manera de conseguirlo… y en esta frase se dice de forma rotunda, no sólo dónde se encuentra, sino dónde echa sus raíces, que es tanto como decir donde se aposenta y cuál es el suelo en el que arraiga y permanece.

Era la respuesta a la pregunta que muchos nos hacemos en estos momentos,  en muchas ocasiones. Sin embargo  tras esta primera impresión  la cascada de preguntas se precipita: si para conseguir la felicidad lo primero es tener amor, un amor en donde anclarla, ¿qué entendemos  por amor?. ¿Dónde o en qué ponemos el nuestro?. ¿Estamos dispuestos a cualquier esfuerzo por conseguirlo?. ¿ Nos vale la pena?. ¿Compensa el esfuerzo?….

Sin duda, la respuesta es afirmativa.  Pero el listado de preguntas se prolonga, porque una vez conseguida una primera felicidad, es preciso mantenerla. ¿Tiene ese amor, precisamente ése, en el que pretendemos que haga su raíz, la suficiente consistencia?. 

Porque queremos ser felices siempre o al menos el mayor tiempo posible, el amor en el que se tiene que cimentar ha de ser valioso, que no pase de moda y además y sobre todo, que sea seguro y fuerte, para que no se resquebraje, para que no se hunda,  para que aguante a pesar de  los traqueteos, de los vaivenes y hasta de la monotonía, si es que la hay, de la vida diaria.

Debe ser porque ponemos nuestra felicidad en la consecución en amores muy perecederos, por lo que nuestra felicidad es pasajera, nos dura tan poco. Podríamos seguir pero por hoy ya parece bastante. Y todo a partir de una frase bien cortita que leí: “La felicidad se enraíza en el amor”. 

Por cierto el autor contemporáneo al que me refería es Juan Pablo II.

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Solidaridad y Voluntariado

Publicado por solidaridadmedios en Julio 24, 2006

voluntariado.jpg En este tiempo en el que tanto se habla de Solidaridad y de Voluntariado, es preciso reconocer que son bastantes las personas que, a pesar de contar con cualidades magníficas para ello, no terminan por decidirse a participar como voluntarias en uno de ellos.

Pueden ser muy variadas las razones que les impulsan a  retraerse en este sentido: desde el desconocimiento de sus propias potencialidades hasta el miedo al compromiso, pasando por el temor a no saberlo hacer, el desconocimiento de los distintos campos en los que se puede cooperar o la creencia de que este quehacer llevará más tiempo del que se dispone. 

Quizás el primer paso para decidirse sea el percatarse de lo qué es la solidaridad y el segundo, de  sus consecuencias: la solidaridad es algo que nos afecta a todos y que todos podemos y debemos ejercitar. 

Aquellas preguntas tan…”filosóficas” que Mafalda hacía a su papá, una noche antes de dormir, pueden darnos luz. Desde su dormitorio, con la luz ya apagada, pregunta a su papá si todos los hombres son iguales. Tras la respuesta positiva, un breve silencio y repetición de la misma pregunta: “¿todos los hombres son iguales?” . Su papá vuelve a responder que  sí,  y otra pausa de Mafalda. En el silencio de la noche se escucha una tercera pregunta de la niña, ya sin respuesta porque el padre se ha dormido: “Papá ¿iguales a quien?”.

Tú, yo, podemos responder en silencio a Mafalda y obrar en consecuencia.  Así, resulta que solidaridad es mirar, tratar y considerar a cuantas personas nos rodean como lo que son: personas iguales a nosotros.

Y al decirlo no pensar sólo en las desconocidas que pasan  junto a nosotros por la calle o en las que por sus rasgos ponen de manifiesto que no son de aquí. Ellas sí, pero sin olvidar las más inmediatas: desde el abuelito que va perdiendo la memoria, la vista o el buen  pulso, con todas sus consecuencias, a la vecina mayor que vive sola o a ese familiar que está pasando por una situación difícil. 

Solidaridad es ayudar a atravesar una calle con mucho tráfico a una persona mayor, llevarla la bolsa, que la pesa demasiado, si tenemos una mano libre, o acompañar a hacerse la extracción para el análisis a esa persona cercana a nosotros,  a la que cuesta tanto moverse por la mañana.

Solidaridad es acompañar a hacer una gestión o prestarnos nosotros a hacerla. Es ayudar a quien nos pide ayuda o adelantarnos a prestarla si quien la necesita no se atreve a hacerlo. 

Solidaridad es saber sonreír a quien necesita aliento y también evitar la risa  en una situación embarazosa para alguien; saber disculpar un error y también perdonar a quien lo cometió. 

Solidaridad es recordar y acompañar a quien pasa por un dolor  profundo o por una situación de enfermedad larga o penosa y también a las personas que les cuidan.

Podíamos enumerar indefinidamente situaciones próximas en las que, sin grandes esfuerzos, podríamos ejercitar nuestra solidaridad, convencernos de nuestras posibilidades, comprobar la eficacia de nuestra acción , visualizar sus efectos y, de paso, recibir sus recíprocos beneficios.

Habríamos dado el paso previo y fundamental, para pasar a la “solidaridad organizada”, que eso es en definitiva,  cualquier Voluntariado.

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Esos seres humanos especiales

Publicado por solidaridadmedios en Julio 4, 2006

down.jpg  Cada año se celebra en nuestra capital el ya tradicional concierto en beneficio de la asociación ASIDOS de Segovia (Sindrome Down).  

Entre ellos recordamos con mayor intensidad uno de los conciertos en el que, todos los que acudimos tuvimos el placer de disfrutar del buen hacer del grupo de música tradicional de nuestra ciudad: “Nuevo Mester de Juglaría” engrosado por un nutrido grupo de músicos segovianos, padres algunos de ellos de los verdaderos protagonistas del concierto y que dieron mayor realce y emoción al acto.               

La alusión a la palabra emoción no supone, en modo alguno, un apelativo más o una forma de calificar de un modo “adecuado” a un concierto benéfico cuya recaudación se destina íntegramente a   ayudar a esas personas distintas, aquejadas con Síndrome de Down y que poseen  una extraordinaria capacidad de dar y recibir cariño. 

En el libro de Jean Toulat titulado “Esos niños especiales” se cuenta como el profesor Lejeume, descubridor de la causa genética del 95% de  los casos de Síndrome de Down: la trisomía en el cromosóma 21,  refiere un hecho real  que a su vez le contó su amigo el profesor Varkari. Este último nos describe como su padre, que ejercía la medicina en la localidad de Braunan (Austria), asistió a dos partos cierto día. En uno de ellos la madre dio a luz a un hermoso niño que lloraba con fuerza y en el otro nació una niñita trisómica. “ Mi padre, continúa el doctor Varkari, siguió de cerca el destino de aquellas criaturas. El chico hizo una carrera extraordinariamente brillante, la chica no y sin embargo cuando la madre de esta última cayó enferma de hemiplejia, la chiquilla se dedicó a cuidarla con cariño y a atender la casa con ayuda de los vecinos y procuró a su madre impedida cuatro años de vida feliz”.  

El Profesor Lejeume añade para finalizar la narración el siguiente comentario estremecedor y elocuente a la vez: “el anciano doctor austriaco no recuerda el nombre de la niña, pero jamás ha podido olvidar el del varón: se llamaba Adolf Hitler”.  

Volviendo de nuevo a los conciertos, al margen de su finalidad económica, consiguen con creces el segundo y quizá más importante de sus fines: el de hacer felices al gran número de personas “especiales” sobre todo niños y niñas, protagonistas principales del acto que para delicia del resto de los asistentes, actuan, cantan, bailan y  derrochan alegría y ternura.  

Si el valor del ser humano está fundamentalmente en la capacidad de dar cariño y de hacer felices a los demás, nuestra vida y la de estos seres humanos “distintos” se entrelaza en una corriente de intercambio mutuo. Nosotros les damos nuestro apoyo y cuidado para recibir, como en el caso de la niña de la historia anterior, bastante más de lo que podemos darles. 

Este tipo de iniciativas, al margen de lo expuesto anteriormente,  representan una sacudida clarificadora para esta sociedad que nos ha tocado vivir, demasiado preocupada, en muchos casos, por la búsqueda ansiosa de lo placentero y del propio bienestar, lastres que impiden ver con claridad lo esencial de nuestras vidas: el Amor.

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