Muchas, muchísimas, fueron las personas de toda España que el pasado 12 de noviembre de 2005 se desplazaron a Madrid para incorporarse a la manifestación en contra de la LOE. ¿Qué motivos negativos encierra esta Ley para que tantas personas de tan distinta procedencia y variada condición se decidiesen a viajar? La exposición, por parte de los representantes de las asociaciones convocantes, de las razones de cada una para impulsarla y los aplausos con cada grupo afectado las acogía, fue dando respuesta a la pregunta.
Pero no todo en ella fue y es negativo: la LOE, como reloj parado que marca con exactitud la hora dos veces cada veinticuatro, ha servido para algo positivo: para unir a muchos españoles:
-en la vergüenza ante el puesto ocupado por nuestros escolares en la estadística europea, que esta LOE no va a arreglar.
-en la defensa de la mejora de la cultura española que siempre fue puntera.
-en la solicitud de un plan de estudios, lo más homogéneo y competitivo posible en esta etapa histórica de la globalización.
-en la petición de un sistema educativo en el que cada alumno pueda recorrer itinerarios adecuados a sus posibilidades; en el que los profesores recuperen la autoridad, puedan impartir sus clases y recuperar el prestigio.
-en el abogar por un sistema educativo en el que: el esfuerzo, la competencia y el afán de superación, tengan justo y proporcionado pago; en el que se valore el trabajo y en el que los alumnos aprecien el esfuerzo que, su familia y la sociedad en conjunto, ponen en ese empeño y la obligación de su correspondencia con el estudio.
La LOE ha servido:
- para romper inercias e iniciar dinámicas impensables hasta hace poco tiempo. - para dar a cada uno la seguridad de que no está solo.
- para confirmarle en que, en su apreciación acerca de ella, no sólo no está solo sino que, difícilmente, tantas personas sensatas, de puntos tan diversos de España, pueden estar equivocadas.
La LOE también ha valido para:
- convertir a una multitud de personas desconocidas hasta ese momento, en amigas, que sonreían, ayudaban y contagiaban su alegría a quienes la estrujaban, porque no había sitio para más.
- demostrar que se puede salir a la calle, sólo para decir con gracia y en voz alta, lo que desde su casa no podría ser escuchado… y
- para confirmar con los hechos que se puede convertir el acto masivo de una manifestación en una fiesta, a cuyo fin no hay rastro de destrozos….
Pero esto no es suficiente para justificarla. Porque son, a pesar de todo, muy pocas sus bondades, esta LOE necesita ser sustituida por otra.















