Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

Archivo de Septiembre 2006

Lo que no trae septiembre

Publicado por solidaridadmedios en Septiembre 22, 2006

voluntad1.jpg  Hay fechas en las que se  percibe de forma clara la fugacidad del tiempo.  Estos días  pasamos por una de esas ocasiones. Hace nada pensábamos en el verano y en lo que pensábamos hacer en él y preparábamos con ilusión viajes y maletas.  

Nos parece que fue ayer mismo cuando disfrutábamos del campo o la playa y hoy, nos encontramos repasando lo que fueron nuestras vacaciones  y pensando en lo que el próximo verano tendremos que variar en ellas para que resulten aún mejor porque, aunque haya personas que aún queden por disfrutarlas, la mayoría ya estuvieron o están de retorno de ellas.  Es que ya estamos  en septiembre.  

El 31 de agosto amanece siempre con dos meses cogidos de la mano: uno esencialmente veraniego al que  despedirá y otro, septiembre, que se abre al otoño.  Al contrario de la estampa un poco triste, que el otoño puede sugerir, septiembre es para muchos  mes de esperanza. 

De esperanza, porque durante este mes comienzan muchas cosas nuevas,  no solamente las ligas de los deportes más populares, también los cursos escolares y los de actividades culturales. Y los estrenos de cine y teatro tienen también en septiembre su mes de referencia.

Pero lo es especialmente, porque en él pusieron muchos estudiantes el punto de partida para el cambio radical que las notas de junio, no tan buenas, aconsejaban;  porque algunos padres esperan con su llegada, el final de una etapa que desean olvidar, sin olvidar entre otros las empresas que, con su venida, esperan recuperan el ritmo de trabajo habitual que, durante el verano adquirió una cadencia cansina…  

Cuando el verano nos hizo ver fallos y soluciones, nos propuso septiembre como fecha ideal para un nuevo punto de partida. Es que septiembre  es el mes en el que, en teoría, deberían empezar muchas reformas, propuestas con toda seriedad para acabar con aquellas lagunas detectadas o para iniciar la consecución de aquello que tantas veces pretendimos y aún queda por lograr.  

Lo que no trae septiembre cogido de la mano, para que las ilusiones y las esperanzas se cumplan, es un pequeño detalle. Y no lo trae, porque ese detalle es personal y depende estrictamente de cada uno.  Es un detalle diferente y diferenciador, directamente proporcionado a las esperanzas e inversamente a las condiciones peculiares del mortal que las posee.

Lo que septiembre no trae de la mano es la voluntad. Voluntad que suele llevar consigo, aguante, capacidad de lucha, ánimo para seguir el camino emprendido cuando surgen dificultades y alegría para saber valorar, como triunfo, el pequeño paso dado hacia delante en su momento.  

No se habla ahora del “amor propio”, aunque sea el sentimiento dominante, y necesitaríamos volver a él. Era una expresión a la que se recurría, tiempo atrás, para referirse  al impulso interno que ayudaba a iniciar un empeño y que hacía resistir en el esfuerzo por conseguirlo.

Es un concepto que aunque pueda parecer “pasado”, no estaría  mal recuperar. Tal vez hasta  “molase”.  Por otra parte, tampoco sería muy “novedoso” el hacerlo ahora, una época en la que gusta especialmente volver la mirada a otros tiempos.

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5 de diciembre: día del voluntariado

Publicado por solidaridadmedios en Septiembre 22, 2006

voluntariado.jpg   Con la llegada del mes  diciembre todos adquirimos plena conciencia de que se precipita el fin de año. Pero antes de terminar “el día del voluntariado” nos invita a reflexionar y caer en la cuenta de  nuestro ser social con todas sus consecuencias. Así, cada vez que ocurre una catástrofe, más personas nos sentimos implicados en  contribuir a su solución; más sentimos ganas de echar a correr, si no fuera por la distancia, para contribuir  con nuestro esfuerzo a una ayuda de emergencia;  no dudamos en cooperar, en la medida de nuestras posibilidades, en la adquisición de equipos o medios que contribuyan a  paliar situaciones graves en cualquier rincón del mundo… o nos afecta cada vez más enterarnos de que seres desvalidos sufren las consecuencias de la desaprensión o el egoísmo. 

Sin embargo tendrá que pasar más tiempo para que adquiramos conciencia,  de que el camino de la solidaridad es algo más y que  para que lo sea de verdad se ha de recorrer otro un poquito más largo. No es poca cosa que nos sintamos tocados en nuestro corazón, cuando tenemos noticia de un acontecimiento duro e imprevisto. Esto es solidaridad ¡qué duda cabe! Pero solidaridad es más. Solidaridad es,  especialmente,  atención, preocupación, interés por quienes están a nuestro alrededor. 

El Príncipe de Asturias en las VII Jornadas Universitarias de Voluntariado Social, decía que solidaridad es “estar pendiente del que está a nuestro lado,  saber respetar de la manera más noble posible los derechos de la persona humana y considerar a los que nos rodean como compañeros de la gran aventura del vivir humano”.  Ése estar pendiente al que D. Felipe hacía referencia, supone en primer lugar “estar atentos” a estos aspectos en nuestro entorno, no por curiosidad sino para ayudar. 

Cuando nos convencemos de que somos capaces de hacer un poco más felices a los demás y queremos realizar esta preciosa tarea, es cuando nos hemos convertido en VOLUNTARIOS….. “en potencia”. Lo somos de verdad, nos convertimos en Voluntarios activos, cuando nos unimos a otras personas, voluntarias también, para trabajar con eficacia en una tarea concreta en beneficio de los demás. 

Es el VOLUNTARIADO que llamamos SOCIAL  porque se realiza junto a otras personas en beneficio de un grupo que, por tener algún tipo de discapacidad o necesidad, estaría condenado, – de no darse esta intervención -, a ser excluido de la sociedad  a la que, con derecho, pertenece por su condición de persona. 

Ser Voluntario eficaz,  exige ausencia de individualismos,  destierro de todo tipo de estrellato o  apetencia de relumbrar y constancia,  además de la generosidad que se  supone. A un voluntario sólo se le pide lo que puede dar, – que generalmente es tiempo -, y eficacia. Se es eficaz: haciendo aquello que – quienes entienden,  organizan y dirigen -, determinan, tratando de aprender un poco  cada día en la tarea encomendada para, cada vez, realizarla mejor. 

En definitiva: ser Voluntario  es poner en juego dos palabras: poder y querer. El resto viene solo a las manos: el saber cómo hacer,  dónde hacer,  a quién hacer,  ya que  cada Asociación, ONG o como quiera que se denomine, antes de poner a sus Voluntarios delante de situaciones en las que tiene que intervenir, les enseña para que no tengan dificultades en la actividad. 

Voluntario puede ser cualquiera… No hay  límites de edad. En tanto podamos y queramos  siempre habrá  personas necesitadas esperando nuestra ayuda, aunque no sea más que en forma de sonrisa.  

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En torno al día de San Valentín

Publicado por solidaridadmedios en Septiembre 21, 2006

novios.jpg Todos los años desde bastantes fechas atrás, la publicidad nos  recuerda la cercanía  del día de S. Valentín. Es el día en que se debe tener un detalle de cariño con aquella persona a la que cada uno se siente ligado por los lazos del amor. Es bonita la sugerencia, pero…. insuficiente. Insuficiente porque poco es un regalo y en un sólo día, para festejar y demostrar a la persona amada que la queremos.  

El amor es algo tan grande que no cabe en una sola fecha ni en un solo corazón. Por eso el amor, cuando es de verdad, cuando es  auténtico y no un sucedáneo o una caricatura, es algo compartido por dos corazones que se corresponden no sólo un día  o los de una temporada, sino que aspira a proyectarse y a perpetuarse  en el tiempo. 

Porque el amor, ése que habría que escribir casi con letras mayúsculas y nombrarle  con respeto, no es algo superficial, pasajero o de poca monta. No es algo que hoy sí y mañana no. No es divertimento para pasar el rato. No es sólo un sentimiento, luz de bengala que alumbra un instante para desaparecer después. El amor es capaz de, informar una vida y cambiarla para siempre;  hacerla salir de su “yo” para fijarse en el “tú” y después convertirse en el “nosotros”. 

Lo que ocurre es, que para que un  amor así se convierta  en esa realidad, hay que “trabajarlo”, alimentarlo y protegerlo. Protegerlo en y con la intimidad, que es preciso ponerlo al abrigo de muchos vientos, a veces huracanados, que quieren trasladarlo a otro lugar; de lluvias que pretenden apagarlo y de arenas que tratan de enterrarlo. 

Alimentarlo  como al fuego, porque de no hacerlo  se apaga,  y pocas cosas más tristes que la ceniza. Trabajarlo a diario con  ilusión y  con empeño. Como las grandes construcciones, – que están hechas con pequeños ladrillos colocados uno a uno, día a día -, el amor grande, fuerte y enterizo, se mantiene y acrecienta con los detalles diarios que cada uno de los dos enamorados  deben poner para su aliño.  

Es preciso materializar el amor día a día,  con detalles de comprensión, disculpa o perdón hacia la otra o el otro; saber anticiparse; recordar una fecha especial; sacar tiempo para compartirlo con quien se ama; poner buena cara aunque se llegue a casa cargado con un disgusto; saber escuchar; interesarse por el trabajo del otro, corregir de modo suave y amable; saber prescindir de algo que  molesta; hacer una llamada telefónica a la madre del otro y decirle una cosa amable… 

Todos sabemos lo que es tener un animalito en casa: los cuidados, atenciones y gastos  que requiere el mantenerlos sanos y alegres . Y además solemos decir “para no atenderles bien, mejor no tenerlos”.  

¡Pues  no cabe comparación con el amor! 

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Herodes y los inocentes

Publicado por solidaridadmedios en Septiembre 15, 2006

 El 28 de diciembre, se celebra el día de los Santos Inocentes. Recuerda esta fecha a aquellos niños que, sin culpa alguna, fueron pasados a cuchillo por orden de Herodes.

Seguramente que alguna vez hemos pensado en los móviles que le impulsaron a semejante  acción y en las poderosas razones en que se apoyó para justificarla.  Y concluímos que se reducen prácticamente a dos: el afán de dominio y la soberbia.  Especialmente la soberbia revestida con los múltiples disfraces que, según el momento o las circunstancias, puede y sabe adoptar y con los que de una u otra manera se pretende justificar lo injustificable. Posiblemente Herodes- antes de la acción y después de consumada – tuvo sus “razones” que no estarían  muy lejanas de la conveniencia- para él en primer lugar-  teñida de cobardía y  miedo, aunque no lo confesase.

En este tiempo, por parecidas razones, a muchos niños y niñas, – con ADN  concreto y con un corazón  que late y que es capaz de amar , sin culpa propia alguna, se les siega la vida. Sin embargo entre aquellos niños y estos hay una diferencia fundamental: a éstos, nadie les llora.

La fecha del 28 de diciembre, tendría que ser uno de esos “días de especial significación” en la que prestásemos nuestra atención  y nos solidarizásemos con tantos niños, a los que  se niega el primero de los derechos adquiridos por el hecho de ser persona: el derecho a la vida. Son niños a los que, por no dejarlos nacer, privamos de realizarse y convertirse en el motivo de alegría de sus familias y de la sociedad.

Esta solidaridad debería llevarnos a trabajar reciamente, para conseguir los recursos y apoyos necesarios para que las madres dejaran nacer a sus hijos, que es lo que desean, y para extender, en lugar de la cultura de la sensiblería, la de la vida que es fortaleza y reciedumbre.

Nos deberíamos solidarizar para ayudarlas a salir de su ceguera, la de una sociedad que no percibe los talentos  para la ciencia, el arte o la cultura, o los brazos para generar riqueza, que se le van a la basura entre los desperdicios del contenedor del quirófano donde se les siega la vida.

Nos tendríamos que solidarizar también con las madres que por falta de ayuda, o por miedo o por cobardía, lloran en silencio con lágrimas ardientes, a veces durante años, al hijo concebido que sintió, pero no llegó a conocer.

Por último deberíamos solidarizarnos con aquellas personas, muy enfermas en lo profundo del alma, que por soberbia, dinero, egoísmo, cobardía o cariño mal entendido, en vez de ayudar a las madres, las aconsejan que se deshagan de aquel hijo, criatura inocente, que llevan en su interior.

Hacerlas ver y comprender lo erróneo de sus actitudes, sería un paso eficaz para disminuir la sangría de tanta riqueza inocente.

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No a la violencia

Publicado por solidaridadmedios en Septiembre 15, 2006

images.jpg Casi cerrando el mes de enero llega un día de especial significación: el de la “no violencia”. A lo largo de este día, en los centros de enseñanza se organizan actos encaminados a recordar y reforzar, en quienes asisten a ellos, la importancia de alejarla de nuestros comportamientos.  

No es extraño: cada día que amanece nos sorprende con nuevos hechos violentos. Se producen en todos los ambientes, y en todos los escenarios, – y , lo que es peor, cada vez se descubre en ellos mayor ensañamiento. Si nos asombra el número de  los que se dan a conocer, ¡cómo nos  quedaría el ánimo, si tuviéramos noticias de todos los que se producen de los que, generalmente, son víctimas: niños, mujeres, ancianos y en general personas consideradas débiles por  los protagonistas de las barbaries!.

Su aumento considerable; el abanico, cada vez mayor, de personas consideradas vulnerables por los agresores; los escenarios a los que se ha ampliado la ejecución de estas acciones; los motivos que las provocan; la disminución de la edad en sus protagonistas o la sensación de agresividad y que se está extendiendo en la sociedad, deberían llevarnos, a todos, a hacer un alto y reflexionar.

Reflexionar para tratar de poner soluciones, sabiendo, eso sí, que de la misma manera que no es fácil volver la normalidad a un valle cuando, reiterada y sucesivamente, se ve invadido por el agua desbordada del río que le recorre, tampoco parece que lo sea, de momento, hacer que la sociedad salga de la situación de violencia por la que está pasando.

El problema es amplio y complejo, que no quiere decir que tengamos que abandonarnos a la resignación. Por conveniente para todos y por solidaridad para con todas las personas, – ya sean las víctimas, reales o potenciales que somos todos; ya sean los agresores que, como personas, tienen derecho y obligación de comportarse como tales o por la sociedad, de la que unos y otros formamos parte -, hay que hacer algo, tenemos, todos, que hacer algo.

Es llamativo, que cada vez sean más las denuncias de actos violentos llevados a cabo por niños y que, en estos momentos, una de las preocupaciones de los padres con hijos en esas edades es el acoso escolar.  Siendo esto una realidad, – sin rechazar cualquier solución que se pueda intentar para otras situaciones -, procuremos ver qué es lo que ocurre en el entorno de los niños, que es lo que tenemos más a nuestro alcance, y comprobado, resultará más fácil dar con algún remedio.

Comprobaremos que los pequeños aprenden imitando nuestro ejemplo, el que les ofrecemos a través de otros medios y también el de sus amigos y también que hacen propias y llevan consigo, manifestándolas en respuestas y reacciones, las formas y actitudes que ven ejercitadas por los mayores en los ambientes en los que se mueven.

La solución, en muchos casos no será difícil, aunque se complica algo, cuando para lograr el éxito, tenga que ir acompañada de la rectificación de comportamientos por parte de  padres o adultos que les rodean.

En estas edades, casi todas estas situaciones son cuestión de educación. Educar es, siempre, una tarea larga, cansada y costosa, y especialmente difícil en una época en la que es frecuente, la mentalidad  adolescente del  “hoy y ahora y sin esfuerzo”.

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