Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

Archivo de Noviembre 2006

¿Qué está pasando?

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 29, 2006

violencia-escolar.jpg   No hay más que estar atentos a los medios de comunicación: A una  estudiante sus compañeras le han roto una pierna. Un alumno ha dado una paliza a un profesor, mientras otro, lo filmaba.  Cada día violencia callejera da al traste con vehículos de particulares y  mobiliario urbano.

La violencia, denominada doméstica, se dispara. La más solapada, pero no menos macabra, acaba con la vida de no nacidos…  Podíamos seguir, pero es suficiente.   ¿Qué está pasando?. ¿Qué persiguen  con ella quienes la practican? ¿De qué hacen alarde? ¿Qué manifiestan a su través?  

Son tan variadas las formas que adopta y tan distintas las personas que la llevan a efecto,  que habría que pensar en múltiples causas. No cabe duda. Los móviles no pueden ser los mismos en las personas  que siegan la vida a los más indefensos, que los que impulsan a unos  muchachos a agredir a un compañero.

Pero… ¿qué impulso común circula soterradamente, por  la cabeza y el corazón, de cada uno?  ¿Qué falta en esos corazones y en esas cabezas  que pudiera haber actuado de muro de contención, freno o tope, para semejantes acciones? Y sobre todo, ¿qué sobra? ¿Afán de destacar? ¿Soberbia? ¿Egoísmo?  ¿Complejo de inferioridad? ¿Deseo  de ser aceptado? ¿Amor propio?  ¿Desprecio  hacia los demás?  ¿Incapacidad de dominio personal?  ¿Primitivismo…?  

Hacer preguntas es bueno, si hay respuestas. Pero no suficiente.  Es preciso poner soluciones.A  corto plazo. Ya. La solidaridad nos lleva a pensar en el dolor de quienes la padecen. Pero también a medio y largo plazo porque es preciso erradicarla.  

A veces da miedo ser “duros”, a la hora de aplicar la justicia. Pero, ¿acaso lo tienen quienes ejercen, de estas formas, la violencia?. 

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La amabilidad

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 29, 2006

amabilidad.jpg     El día 13 de Noviembre se celebra el “Día Internacional de la Amabilidad”. Casi un mes antes se  celebraba el “Día mundial de la Alegría” y aunque alegría y amabilidad no son la misma cosa se relacionan: cuando  estamos  alegres solemos ser amables  y cuando tenemos  un comportamiento amable hacia alguien, produce alegría  en quien le recibe. 

 Si vivir la alegría es algo que cuesta, especialmente en determinados momentos, si solemos repetir  el dicho popular “la vida no está para alegrías”, y en verdad  parece que las cosas que pasan  se ponen de acuerdo para hacernos creer que es así, no debería  haber impedimentos para ser amables en nuestro trato con los demás. 

Un trato amable es un trato con los demás “afable, complaciente, afectuoso”, dice el diccionario de la RAE. Ser amables es un paso más allá de  la educación. No es amabilidad saludar al entrar en un lugar o al despedirnos cuando nos vamos: eso es, simplemente, educación. La amabilidad es tener en cuenta a la persona que tenemos a nuestro lado,  darnos cuenta  del servicio que nos presta y agradecérselo; es saber olvidarnos, por un momento, de nosotros para ocuparnos de quienes nos rodean y manifestándoles nuestra atención  con hechos,  en detalles.

La amabilidad no puede confundirse con el servilismo, el camino para conseguir un beneficio o con la hipocresía. Es la consecuencia de un afecto,- por tanto algo salido del corazón -, hacia la persona con la que nos relacionamos y eso ¡se nota!. 

Ceder el paso a una persona mayor al subir al autobús es educación, subirla el paquete que lleva en la mano para que lo haga con mayor facilidad, es amabilidad.  Evitar en el comportamiento hacia los demás  distintas formas de agresividad: modales bruscos, tono elevado de voz, vocabulario grosero, determinadas miradas, que por sí solas dicen tantas cosas, son distintas formas de amabilidad.  

Amabilidad es, también,  tratar, – si no es posible con cordialidad, al menos con  el respeto y  el reconocimiento que merecen las personas que nos prestan un servicio. Saber tener, al menos alguna vez, una palabra afectuosa para  agradecer los servicios que nos prestan el zapatero que nos arregla el calzado, la persona que nos atiende en la peluquería o el empleado de la gasolinera que llena el depósito de nuestro coche, son detalles de amabilidad.

Ceder el sitio en el que íbamos a aparcar nuestro coche en favor del vecino que viene detrás, es un detalle de amabilidad en el que casi nunca reparamos. Ajustar cuanto  podamos el espacio para que quepa otro coche en una ciudad, como la nuestra, es otro detalle amable que siempre se agradece aunque no lo podamos manifestar  a quien lo tuvo. 

Si  se celebran estos días es para que, al menos en ellos, tratemos de vivir lo que de ordinario nos saltamos. Si esta fecha, en este año, se nos pasó por alto, no importa: como nos decía un amigo podíamos proponernos vivirla, cada uno, un día cualquiera. ¿Qué tal si cada uno celebrásemos nuestro  “Día personal de la amabilidad”?  

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Educación infantil eficaz

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 28, 2006

educacion-familiar.jpg    Una de las cosas en las que con frecuencia insisten los médicos a los familiares de personas mayores que han pasado por una enfermedad seria o por un episodio traumático, incluso severo, es no sustituirles en aquellas cosas que ellos mismos se pueden hacer, en dejarles que empleen el tiempo que necesiten para ello para que, utilizando el que sea preciso, consigan las habilidades que se los faciliten.

No persiguen los doctores que se desentiendan de ellos sus cuidadores ni hacer sufrir a los pacientes sino, por el contrario, que recuperen la alegría que  supone el  recuperar la autonomía  y la  satisfacción de reconquistar de alguna manera una parcela de su libertad.

Esta actitud médica  que tanto favorece a las personas mayores aún cuando su situación no pasa por los momentos más boyantes, por solidaridad, debería ser aplicada porque sí es aplicable, a distintas épocas de la vida para conseguir parecidos efectos, en otros ámbitos muy importantes, del desarrollo humano, por ejemplo en la infancia.

Así, si unos padres no crían a sus hijos entre algodones; si les dejan caerse alguna vez, para que comprueben qué cosas son las que, de no evitarlas, producen dolor; si no les permiten  obtener de forma fácil y sin esfuerzo algo que desean; si les encargan pequeñas gestiones sin descender al detalle de los pasos que han de dar para llevarla a término y tantos “síes” más en los que se puede pensar, están consiguiendo algo  muy importante para sus hijos.

Por ejemplo: que aprecien el valor real de las cosas; que se acostumbren a ganarse aquello que desean; que se ingenien los procedimientos oportunos y “honrados” para conseguirlo aunque les cueste esfuerzo; que adquieran la certeza de que para la solución de muchas de las dificultades que se les presentan, pueden encontrar recursos en ellos mismos sin tener que recurrir a sus padres o a las personas de las que dependan en un momento determinado.

Es una forma sencilla, sin filípicas ni sermones  de enseñarles con la práctica, a ser autónomos, responsables y libres.  Se oyen quejas frecuentes hacia los adolescentes y jóvenes por lo contrario, cuando realmente habría que preguntarse qué es lo que se les ha enseñado en este sentido.

Si siempre han tenido más juguetes de los que imaginaban sin abrir la boca; si sus padres les tuvieron, mientras fueron niños, rodeados por una cerca protectora; si les resolvieron todas las dificultades para evitárselas; si siempre tuvieron el grifo del dinero, abierto a todas sus peticiones; si cuando tuvieron un conflicto el recurso al padre les permitió salir de él, ¿cómo pretendemos que sean autónomos, responsable y, lo que es más grave, libres?; ¿cómo podemos pretender que ya de adultos tengan en la sociedad comportamientos diferentes?.

Lo lógico, lo normal, lo más seguro, es que ante los problemas se subleven sin intentar siquiera buscar soluciones; que frente a las dificultades, no busquen sustituciones y al notar carencias  recurran a papá, y si ya no vive, a la sociedad o a “papá estado” como subsidiario.

Por solidaridad con ellos y con sus compañeros de viaje por la vida, importa mucho que, les ayudemos a ser personas cabales y libres. 

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En el día universal del niño

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 28, 2006

ninos.jpg     Cada 20 de Noviembre celebramos el “Día universal del niño”. Con él se pretende que detengamos nuestra atención en estos menudos personajes. Pequeños pero importantes e imprescindibles, porque son y encarnan el futuro.

En un primer acercamiento al “Día” nuestra atención se fija, no tanto en los nuestros, como en tantos millones de ellos repartidos por lo ancho de la tierra con mundos y vidas tan diferentes de los de los niños españoles. Se nos vienen a la memoria sus vidas tristes, sin esperanza, infrahumanas en muchos casos; sus miradas perdidas; su futuro incierto…Se  nos ponen en la primera fila de nuestros recuerdos, los “niños de la calle” de tantas grandes ciudades; los niños soldados en guerras y  guerrillas de África y Sudamérica; los niños trabajadores, de  los que salen algunos de los productos de nuestro consumo; los niños prostituidos en manos de pederastas desalmados; los niños huérfanos de tantas guerras sin razón… y tras el primer dolor, se abre paso el deseo de hacer algo positivo y eficaz por ellos. 

En nuestras manos está  hacer, si no todo, algo al menos para evitar se sigan prolongando en el tiempo estas situaciones. Aunque bien sabemos que el mal y sus consecuencias inmediatas, el dolor y la pobreza, son compañeros de camino, este día nos ha de llevar a la conclusión de que es posible hacer algo, y aunque nadie  puede “cazar leones en el pasillo de su casa”, sí podemos actuar sobre nuestros hijos, las “pequeñas lagartijas” que se mueven por él. Una forma de hacerlo es enseñarles en “clases particulares reducidas”  cosas que no suelen aparecer en los libros  de texto. 

Las imágenes, no deseadas, de televisión que en estos días nos reflejan de esos niños, nos pueden servir para hablarles de esas situaciones: del su sufrimiento y de nuestra inoperancia; de la responsabilidad de las personas que dirigen los países del llamado 1º  mundo; de la importancia que tiene que esas personas trabajen para que las circunstancias que provocan esas situaciones sean  diferentes; de la que tiene que ellos se apliquen en sus estudios, en adquirir toda la cultura posible  y las herramientas intelectuales necesarias para influir desde el trabajo que realicen en el futuro, para que cada año aquellas fotografías sean un poco menos tristes…

En este día las escenas y las noticias en los distintos medios de comunicación, nos sirven, también, para tener una conversación distinta con los más pequeños de la casa: una conversación  positiva, estimulante, capaz de arrancarles los mejores deseos; unos deseos que podemos ayudar a que cristalicen en propósitos de mejor y mayor esfuerzo en su trabajo,  ése que ellos realizan a diario en el clase  y en casa o participando en los deportes.

Aprovechar para que aprendan que  desde estas situaciones a adquirir amigos y a ser leales con ellos; a poner  todo el esfuerzo posible en los deportes especialmente si son en equipo o prestar apoyo a quienes se les da peor, en aquellas cosas que les resultan fáciles…

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De la violencia a la atrocidad

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 26, 2006

indisciplina.jpg   En los inicios se  la llamó “violencia doméstica”.  Probablemente se la denominó así porque comenzó a producirse en el hogar. Mejor, en torno a las relaciones establecidas en lo que debería ser un hogar y resultaba ser algo bien distinto.

Luego se extendió más allá de sus límites. Rebasados, dejó de lado lo que, hasta entonces, se justificaba como arrebato o apasionamiento. Más tarde, por distintas razones, esta denominación se sustituyó  por la de “violencia de género”. 

Ahora esa violencia  tiene, además, otros escenarios, los centros escolares o de trabajo, por ejemplo. Otros protagonistas: compañeros de trabajo, muchachos de uno u otro sexo, o niños, bien pequeños.  Y por supuesto víctimas diferentes de las, tristemente, habituales: médicos, profesores, alumnos…. No sería extraño que, por eso, cambiara de nombre otra vez. Se podría nombrar, a esta especie  de plaga que nos invade, simplemente “Atrocidad”  Porque atrocidad, y no otra cosa,  es la violencia ejercida sobre las personas, con resultado de muerte en muchos casos. 

En estos días se celebra el  “Día mundial contra la violencia de género”. Una fecha  para reparar en unos hechos denigrantes. Tales, que son capaces de definir, a la humana, como la especie más cruel entre todas las de los seres vivos.  Somos los seres humanos los  únicos que, poseemos  inteligencia y libertad. Los únicos  capacitados  para pensar y querer. Y los  únicos  que, teniendo estas capacidades, y a pesar de ellas, realizamos  lo que no hace ningún otro ser vivo de la creación: atentar contra seres de su misma especie.

El hombre es capaz, y lo hace, de maltratar y  matar a  otros hombres. Nunca es posible justificar una muerte violenta por agresión, pero algunas “razones” podría servir, aparentemente, como “atenuantes”. Últimamente  esta atrocidad, se incrementa con crueldad. Crueldad que lleva a sus protagonistas a la total falta de respeto hacia sus victimas. Según parece, “por puro placer” y para demostrar su “superioridad”.   Lo hemos visto  a través de los distintos medios.

Hace unos días, decía un experto profesional, que muchas de estas situaciones, eran, en definitiva, problemas de educación. Si es así, y no parece descabellado, casi todos tenemos a nuestro alcance, algo que poder hacer en este sentido.

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El Comisario Europeo “Almunia” y la familia

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 26, 2006

padreshijos.jpg   No hace mucho Joaquín Almunia, nuestro Comisario Europeo de economía, realizó unas claras y sugestivas declaraciones. En concreto dijo que la emigración no soluciona el problema del envejecimiento de la población en España, sólo lo aparca, puesto que en muchos casos estos emigrantes terminen marchándose  a su país de origen. Lo importante y eficaz, según sus palabras, son las políticas de fomento de la natalidad como se viene haciendo  en el resto de Europa.  

Posteriormente en los medios de comunicación han aparecido afirmaciones semejantes en una conferencia pronunciada por el Martin Feldstein, profesor de Harvard y  asesor económico de Bush, indicando que los emigrantes no son la panacea de las pensiones: “sería un error recomendar un incremento de la inmigración como política para afrontar el envejecimiento de la población” aseguró. La conclusión, dijo, es clara: es necesario impulsar la natalidad. 

Estas declaraciones parecen encontrar la clave para la solución del problema que parece preocupar en todos los países europeos, menos en el nuestro.   Hace ya bastantes años Miterrand, homólogo ideológico del actual gobierno español, fue el pionero en nuestro continente en la asunción de medidas económicas para incentivar la natalidad en Francia, que se concretaron en la aprobación de ayudas familiares progresivas en función del número de hijos. Los resultados positivos de tal medida no se hicieron esperar.

Hoy Francia es el país con mayor índice de natalidad: 1,9, mientras que en España con un 1,2 estamos a la cola del mundo. El ejemplo fue seguido después por otras naciones europeas con resultados positivos.Un simple dato basta para comprender lo que es una auténtica ayuda familiar: a partir de este año las familias francesas que decidan tener un tercer hijo dispondrán de una nueva ayuda del Estado de hasta 750 euros al mes (recordemos que el salario mínimo español se sitúa en los 540 euros brutos mensuales), pero además las familias disfrutan de subvenciones para contrato de niñeras, medidas fiscales, guarderías municipales etc. 

En el nuestro, sin embargo, existe una única ayuda de 100 euros… y sólo para la mujer trabajadora es decir con contrato laboral, como si la que carece del mismo no trabajara. Parece como si en España tuviéramos siempre tendencia a dejar pasar el veloz tren de la ayuda familiar que transita en Europa para conformarnos con coger un mercancías, eso sí dándonos importancia y asegurando que nuestras  ayudas  a las familias son de las más avanzadas. ¡Qué desfachatez! 

España está a la cola de Europa en cuanto a políticas familiares; es el país de la Unión Europea que menos dinero invierte en la familia, con un 2,7 por ciento de su PIB frente al 8,2 por ciento de la media europea, es decir, tres veces menos. También es el país con la tasa de natalidad más baja. La potenciación y protección de la familia como pieza clave de la sociedad de cualquier nación es el primer deber de un gobernante que se precie. Sin embargo parece como si existiera una especie de prejuicio psicológico que incapacita a nuestros dirigentes de los diversos partidos a tomar decisiones, de verdad, en ayuda de la economía familiar. Es preciso erradicar de la mente de nuestra clase política estereotipos o vergüenzas absurdas que asocian “ayuda familiar” a tiempos de dictadura pasados. Sólo es necesario echar una mirada a los países de nuestro entorno europeo para caérsenos la cara de la auténtica vergüenza, de esa de la que si merece la pena avergonzarse.  

 Por sentido de solidaridad comunitaria habría que exigir, incluso judicialmente, que los ciudadanos de nuestro país disfrutaran de idénticas políticas de apoyo familiar y estímulo de la natalidad a las de los países con los que se quiere converger, y de paso se solucionaría el gran problema del relevo generacional que de no ser corregido acarreará indefectiblemente, tarde o temprano, el colapso del sistema público de Seguridad Social. 

Nuestro presidente del gobierno se comprometió en la campaña electoral, ante un auditorio lleno de familias, a crear una ayuda directa por hijo hasta los 18 años. Sería un excelente comienzo.

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Acompañar

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 26, 2006

alzheimer.jpg   Acompañar es una palabra que utilizamos repetidamente, en muchas circunstancias: de la cocina, referida a la guarnición que completa un plato, a los detalles que adornan las cualidades de una persona.  El diccionario dice que acompañar  “es estar o ir con una o varias personas”. Pero también  es, participar en los sentimientos de alguien, para, en lo posible, descargarle.Y todos sabemos que acompañar es, igualmente, ponerse al lado de quién está solo para  hacerle compañía. 

Se puede acompañar y  de hecho se acompaña en cualquier momento de la vida. Generalmente,  hablamos de acompañar o hacer compañía a alguien, cuando  está pasando por un mal momento.  Es el acompañamiento que más se necesita y el que más se agradece. El acompañamiento que hace más mella, el que deja huella en al alma de quien lo recibe, es el acompañamiento que se prolonga en el tiempo, sin dar muestra de cansancio, cuando la  circunstancia adversa se prolonga. 

En el mes de Septiembre se celebra el “Día Mundial del ALZHEIMER”. Sus enfermos, como los de tantas enfermedades, generalmente, están  atendidos y acompañados. ¿Se podría decir otro tanto de sus cuidadores? Seguramente, son ellos quienes deberían recibir atención especial por muchas razones.Atención interrumpida al enfermo, previsión de sus necesidades,  anticipación  ante cualquier riesgo, ayuda permanente, esfuerzo físicos, falta de descanso, tristeza ante el deterioro progresivo… Son causas de sufrimiento que puede  minar su equilibrio interior, especialmente si están solos. 

Todos los cuidadores, especialmente los de enfermos de Alzheimer, necesitan compañía. Necesitan alguien que les acompañe, con quien puedan compartir sus inquietudes y en quienes puedan descargar algunas de sus tensiones.  Acompañar.

Un forma de dar valor al tiempo.  

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Ante el código: ¿Quién engaña”

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 26, 2006

da-vinci.jpg   El común de los humanos solemos ser volubles, pero en unas ocasiones esta veleidad es más notoria que en otras. Nos impactan afirmaciones o  comentarios, y con ellos nos quedamos… si llaman nuestra atención… por llamativos, estridentes o “rompedores”….si coinciden con corrientes de opinión dominantes y si están dentro de lo que se lleva. A veces no es sólo volubilidad: a veces es consecuencia de algo más de fondo. En ocasiones es que no hay nada en ese fondo.  Ni siquiera fondo. La consecuencia es que al primer viento que nos sopla, nos desarbola y perdemos el rumbo. 

En nuestros días esto se está percibiendo de forma patente: Un libro del tres al cuarto, – no en cuanto a su volumen, que es un “tocho” -, que se presentó como  histórico, en cuanto a hechos lugares y personajes, ha  conseguido, con su “sola lectura”, que muchas personas hayan acogido cuanto en él se dice como si fuera dogma de fe. La consecuencia ha sido que para hacer hueco a los engaños y errores de todos los tamaños, -creídos “a pies juntillas”-, contenidos en el libro, han arrojado por la borda de su inteligencia,  los conocimientos, tal vez no muy bien asentados y los verdaderos dogmas de fe: los fundamentados en la Revelación,  los Libros Sagrados y la Tradición…de casi 2000 años. 

Hecho el daño, poco importa …. …que su autor, tenga que hacer frente a multitud de querellas presentadas, ante la falsedad de los hechos que presenta como históricos. ….que su autor,  en su propia página Web, haya ido rebajando el “tono” enfático dado en un principio a la definición  de su trabajo…que su autor haya reducido la categoría de su libro:  de histórico, a simple novela. 

El daño está hecho.  Por poco inteligente  que se considerase a sí mismo su autor, podía suponer que podría encontrar rechazos a lo por él escrito, al menos entre lectores cultos  y los historiadores. ¿Pretendía sólo confundir a los lectores? Se hace costoso pensarlo. El hecho de emplear como protagonistas del relato, personajes y nombres históricos, el incluir burdas mentiras y la falta de rigor que, según la presentación había que esperar, parecen evidenciar un afán arremeter contra la divinidad de Jesucristo, los fundamentos del cristianismo y, de paso,  derrumbar, si fuera posible, los fundamentos de la Iglesia, que dicho sea de paso, a muchos estorban. 

No vale la pena continuar. Sólo para hacer una pregunta: ¿Quién engaña?. La respuesta…en los verdaderos dogmas y en los libros que los contienen. 

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“Biodiversidad”

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 26, 2006

biodiversidad.jpg   Periódicamente aparecen apéndices del diccionario de la RAE.  Son necesarios: atendiendo a diversos criterios, los académicos se ven obligados a admitir nuevos vocablos que reunidos en esos apéndices, ponen a nuestra disposición.  

Son muchos los que a diario se ponen en circulación. Los “extra”, “súper”, “hiper”, “mega” y similares, son una muestra, como lo son loas palabras compuestas que se forman para explicar de la forma más clara posible lo que se quiere hacer entender.  Iniciado su periplo, luego,  corre diversa suerte.  

 Una de las palabras muy de moda en estos momentos, es BIODIVERSIDAD. A esta palabra que hace referencia al incalculable número de seres vivos que existen sobre la tierra,  se le aplican matices distintos  en función del contexto o la intención de su usuario en un momento concreto.

Hay uno que prevalece sobre los demás:  el que hace referencia al respeto por la naturaleza y por el conjunto de los seres vivos  que sobre ella se dan.  Para plantas y animales en situación de riesgo y  para bienes escasos como el agua,  se exige un especial cuidado, imprescindible para la conservación de esa biodiversidad. En este afán, se protegen especies, se determinan épocas, se restringen usos o se aplazan actuaciones. El  interés por la conservación de la biodiversidad en su conjunto es tal, que hasta, para determinados animales, se piden derechos a los que se pretende denominar “humanos”. 

Este mismo interés,- al considerar a la naturaleza en su conjunto-, pone al descubierto incompresibles e insolidarias contradicciones humanas, realmente curiosas.  No se consiente la experimentación con embriones de  una determinada especie animal y, en cambio, se degrada, se “cosifica” y se  “animaliza” al hombre al permitir que se hagan con los suyos.

 ¡La especie humana tiene estas cosas!. Es que… cuando se pierde la cordura….    

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Otra forma de solidaridad

Publicado por solidaridadmedios en Noviembre 26, 2006

inmadurez.jpg   Solidaridad no es sólo colaborar en  la recuperación de bienes materiales, generalmente de personas desconocidas. A la solidaridad afecta cualquier situación capaz de producir  dolor o malestar al ser humano, y solidaridad es llegar a donde sea preciso para ayudarle. Considerando que  las personas se pueden ver afligidas desde muchos frentes, a ellos será preciso acercarse con actitudes solidarias para paliarlas… en lo posible. 

Viene este preámbulo a  cuento de un artículo publicado en la prensa hace tiempo con el título “¿Cómo es una personalidad inmadura?” y  firmado por Enrique Rojas. A lo largo de él, cita su autor  hasta diez características. Cada una de  ellas es capaz, por si sola, de producir dolor sobrado a quien la padece.   Habla como primera característica de una personalidad inmadura, del desfase entre la edad cronológica y la edad mental. ¿Hasta que punto les está haciendo un favor a los muchachos/as, más que “treintañeros”, atendiéndolos como si siguieran siendo “los niños” de la familia?. 

Habla en 2º lugar del desconocimiento de uno mismo: algo verdaderamente difícil de conseguir y que requiere ayuda para lograrlo.  A continuación enumera  la inestabilidad emocional.  Es normal en los niños, pero  llama la atención cuando esto ocurre en los mayores. Ahora, es común ver llorar a deportistas. ¿Lloran como niños lo que, – como, se dice, que dijo a Boabdil su madre -, “no han sabido ganar como hombres”?. 

Seguidamente habla de  la poca o nula responsabilidad.

La mala o nula percepción de la realidad, viene a continuación.

Como la vida no se improvisa, describe a continuación la ausencia de un proyecto de vida como característica de la falta de madurez.  Proyecto que se sustenta sobre los soportes del amor, el trabajo y la cultura con los que se forja la felicidad. 

La falta de madurez  afectiva aparece después.

Le sigue la falta de madurez intelectual. 

La poca educación de la voluntad, ocupa el  noveno lugar.

Y cierra, Enrique Rojas esta relación, con la décima de las características: criterios morales y éticos inestables 

Todas estas características son para releerlas y aprenderlas con el fin de que después, POR SOLIDARIDAD, nos sirvan para ayudar a  conseguir  a quienes, se encuentran en nuestro ambiente y necesitan madurar urgentemente su personalidad.

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