Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

Archivo de Enero 2007

Un virus social

Publicado por solidaridadmedios en Enero 30, 2007

mobbing.jpg     En el calendario, hay días en los que a través de distintos actos se facilita la  reflexión sobre un asunto o tema concreto, al que no damos toda la importancia que tiene. Como consecuencia, la sociedad se resiente.

Uno de ellos es el que celebramos hoy día 30: el “Día de no violencia”. Hace años, en los centros escolares  comenzó a celebrarse y se sigue haciendo con actos bien  concretos,  el “Día de la paz” o el “Día de la no violencia”. Fue conveniente hacerlo para que en niños y muchachos prendiesen sentimientos y convicciones de respeto hacia la vida de los demás.

En no demasiado tiempo, el clima de violencia ha subido considerablemente y su proliferación en campos distintos,  ha sido tan rápida como si de un virus se tratara.  Ya no es sólo la violencia de la guerra o del terrorismo la que nos acecha. Hay violencia en los Centros de enseñanza, entre adolescentes, con  casos bien dolorosos que la han puesto de manifiesto, y entre los más pequeños, aunque sus manifestaciones no se presenten tan agresivas.

Existe en el deporte: no hay más que ver algunas “entradas” y reacciones ante situaciones fortuitas o decisiones arbitrales. También entre  los seguidores de algunos de ellos: las medidas de seguridad que es preciso tomar o los tristes resultados en algunos casos, son elocuentes. Es más que conocida la violencia en el hogar, la denominamos doméstica porque además de sufrir violencia la mujer  ¡y de qué manera!, no están exentos de padecerla los niños y los ancianos.

Conocemos una nueva forma de violencia: el “mobbing”. Es el resultado del acoso que sufren en el trabajo profesional hombres y mujeres, con resultados, si no de maltrato físico, sí de depresión  que conduce directamente a la baja laboral o al abandono del mismo, tras un acoso moral o psicológico premeditado y sistemático.

Está la que se ejercita en el “ajuste de cuentas” o la que, por motivos diversos, desemboca en muertes violentas.  Para completar el cuadro, sería preciso añadir, los modales y actitudes destempladas, sin razones aparentes, las impaciencias, las respuestas desairadas e inmotivadas, agravadas al sentir el arropamiento del grupo o por su dilución en la masa.

Esta situación ¿tiene remedio?. Importaría en principio conocer las causas. Por lo que dicen estudios ya realizados, sus causas son algunas más que el estrés, las prisas o el cansancio con las que se la pretende justificar. Se encuentran, por ejemplo, en la no aceptación de la realidad; en la falta de respeto hacia los demás; en la intolerancia; la incoherencia; la arbitrariedad, y en la incapacidad para rechazar la agresividad. No son  ajenas a esta situación  de violencia, la arrogancia y la prepotencia de quienes quieren imponerse a los que consideran inferiores, además de  otras derivadas de la propia complejidad del ser humano.

Esta violencia nos afecta  y la padecemos todos. Sin ser profetas, es fácil adivinar qué puede ocurrir si la sociedad no reacciona. Tú y yo también: porque  formamos parte de ella.

Por solidaridad  hasta con nosotros mismos debemos intentarlo. Tratar de distendernos y procurar sonreír un poco más, podían ser el principio.      

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Confesiones de una estatua

Publicado por solidaridadmedios en Enero 28, 2007

mimo.jpg    ¾Caballero ¿me da algo para comer?

Andaba yo con prisas y volví la cabeza sin detenerme. Detrás vi una cara blanca y brillante como una tumba, unos ojos saltones enmarcados en negro, la nariz sonrosada de colorete y unos labios rojos de marioneta o de  payaso.

¾¿Y tú de qué vas?, le dije mientras me recuperaba del susto.

¾Yo voy de estatua.Se puso a mi lado y caminamos juntos. Él a saltos, como un títere de feria. Yo, tratando de acompasar mi marcha a la suya. Me dijo su nombre, que no revelaré y me contó que volvía a casa agotado: había estado inmóvil, de adorno, jugando a ser muñeco, en la calle.

¾Allí mismo, en aquella esquina. Ya sabe usted, donde haya dinero. Uno me dijo que lo que yo hago es mimo. Pues, a lo mejor,  con tal de sacar unas pesetas…Me contó la estatua que, desde que se le acabó lo del paro, no para. Primero se puso a vender pañuelos de papel a los automovilistas, hasta que llegó el portugués que según parece controla el negocio de los semáforos, y le echó. Entonces se sentó en el suelo, junto a una confitería, con un cartel: decía que estaba enfermo y que tenía tres hijos.

¾Mentira, claro, pero hay que vivir. Al principio me daba vergüenza; pensaba que podían reconocerme; pero la gente no mira a los mendigos.¾¿No te daban limosna?

¾Sí, dinero sí que sacaba; pero a la cara no te mira nadie. Se conoce que les da corte aguantar la mirada de uno que tiene hambre.Mi amigo me decía estas cosas desde detrás de su máscara blanca, con los labios pintados de rojo/carcajada y entre gestos convulsos un poco falsos, como si, de verdad, se hubiese creído su papel de muñeco.Entramos en una cafetería.

¾Pero tú tienes estudios…

¾Hice Cou y selectividad. Iba para actor y, a mi modo, ya lo soy. Por eso quería que me mirasen a los ojos: un artista necesita la atención del público. Me vestí de estatua para ver si tenía más éxito; pero es aún peor.¾¿Peor? Fíjate, ahora mismo vas dando el espectáculo. ¿No dirás que no te miran?

¾Sí. Están viendo un muñeco, un juguete, una cosa… Aquella señora del fondo lleva un rato tratando de ver mejor mis calcetines de lunares; el tipo del café con leche anda muy intrigado con los pañuelos de colores que llevo en el bolsillo. Y si alguno me mira a la cara, se queda en el maquillaje. ¿No ve que ojos de turista se le ponen al personal cuando me observa? Yo me lo he buscado, pero le aseguro que es muy triste tener que convertirse en una cosa para llamar la atención.*      *      *

Tengo permiso de la estatua para contar con detalle sólo esta parte de nuestra conversación. Frente a un café con leche y un bollo, en pleno centro de una ciudad cualquiera, charlamos media hora más. Cada uno con su uniforme: yo, de normal y él de monigote, tuvimos suerte: nadie nos sacó una foto.

Hablamos, y hablamos de algunas cosas. Mi amigo me había ayudado a comprender un aspecto : la necesidad de ser solidario mirando y escuchando en la calle.

Unos días después volví a ver a mi estatua. Estaba en otra esquina, subido sobre un cajón. Tenía una batuta en su mano derecha y parecía dirigir a una orquesta invisible. Le miré a los ojos; pero aquellos ojos no se dejaban mirar: eran tan de mármol como el resto de su cuerpo.

Tuve que llamarle por su nombre para deshacer el encantamiento. Me vió y, sin mover un músculo, aún no sé como, me dedicó una sonrisa de payaso. 

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El patrón y sus patrocinados

Publicado por solidaridadmedios en Enero 24, 2007

 periodismo.jpg      No es frecuente que en estos artículos nos fijemos en los nombres que figuran en el santoral del día. Hoy sí lo hacemos, no podía ser de otra manera. Nuestra asociación está presente en programas y actividades solidarias en diversos medios periodisticos y hoy 24 de Enero, los profesionales de la comunicación celebran a su patrón, San Francisco de Sales.

Parece extraño que una profesión tan moderna, trepidante, puntera y avanzada en tecnología, tenga por Patrón a un santo, que fue obispo, nacido en el siglo XVI.  Para entenderlo es menester echar una ojeada a su vida; a las cosas que en ella hizo y a los procedimientos que utilizó para llegar a muchas personas, alentarlas y acompañarlas; defenderlas y darlas recursos para que lo hicieran por cuenta propia  frente a los avances del calvinismo, en aquellos tiempos y latitudes.

Al hacerlo nos enteremos de que S. Francisco de Sales fue un escritor infatigable: hay constancia de que escribió más de 30.000 cartas; de que fue también un innovador en el modo de dirigirse a los fieles que le estaban encomendados: a través de octavillas -precedente de los modernos medios de comunicación- que distribuía en sus hogares o de que predicaba infatigablemente, llegándose a contabilizar en 180 los sermones predicados en un solo mes.

También descubrimos a través de sus escritos que tenía gran hondura intelectual y gran calidad humana además de un considerable sentido práctico, que le permitía afrontar las situaciones con sentido concreto y pegado a la realidad. Llaman la atención sus grandes dotes psicológicas que le permitían conocer y comprender, de forma magistral, a las personas  y así adaptar sus escritos a aquellos a las que iban dirigidos, lo que facilitaba la comprensión del mensaje, estableciéndose así  una clara sintonía.

Muchos más rasgos modernos  se descubren, a través de la lectura de sus escritos y en la forma de hacer y decir de San Francisco de Sales, que podrían ser compartidos por buena parte de periodistas y profesionales de la comunicación de hoy. Por estas y más razones en las que no nos detenemos hoy, en el primer cuarto del siglo XX, el Papa  Pío XI lo proclamó Patrón de estos profesionales.

Desde aquí, hoy nuestra felicitación para todos los profesionales del mundo de la comunicación; gracias a todos: por su trabajo diario para darnos a conocer lo que es actualidad en cada momento; por ser nuestros ojos, allá donde no alcanzamos a ver; por estar justo, en el momento preciso y en el lugar oportuno, en el que se produce la noticia; por ser interpretes de nuestros deseos y portavoces de nuestra inquietudes.

En un día como hoy, deseamos que su santo Patrón aleje de todos ellos, porque desvirtuaría  su trabajo, la comodidad, la prepotencia, la superficialidad, el partidismo, el “amiguismo” y el mal uso de la libertad y que dé a todos un fuerte espíritu de lucha contra esos peligros.

Es una profesión tan noble y de tanta trascendencia y repercusión para todos nosotros, que todo cuidado es poco para preservarla de esos males que dejarían sin sentido la importante labor de sus profesionales. 

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Nuestro gesto

Publicado por solidaridadmedios en Enero 22, 2007

sonrisa11.jpg    Hay muchas personas, especialmente mayores que salen diariamente a pasear. Además de hacerlo, aprovechan este tiempo para fijar su atención en cosas que les interesan: escaparates, obras, tráfico…

Hay algunas que emplean su caminar despacioso, en fijarse en el gesto de las personas con las que se cruzan. Una de estas comentaba no hace mucho que encontraba a muchas personas de todas las edades  que, caminando solas como él, lo hacían con gesto adusto, disgustado. Tal vez exagerase un poco en cuanto a la generalización, pero al tratar de repetir su experiencia, no cabe duda de que llama la atención.

 Llama la atención que si estamos en la sociedad de bienestar, si contamos la mayoría de las personas con más bienes personales -necesarios y no tanto- que nunca, si la mayoría de nosotros contamos con una libertad y autonomía difíciles de imaginar hace sólo unos pocos años, caminemos con gestos tan descontentos por la vida. 

 Mostramos este semblante cuando no nos sentimos felices, y no nos sentimos felices, cuando por las razones que sean no estamos satisfechos con lo que somos o con lo que tenemos.  Quizás esté aquí el “quid” de la cuestión: tener. El “tanto tienes, tanto vales” imperante puede ser la causa de muchas insatisfacciones.

A todos nos gusta ser considerados por los demás, ser  un poco el centro de nuestro universo personal y de relación y para conseguirlo en esta sociedad de consumo que hemos creado, tenemos que “tener”: más que el de al lado si es posible; de tal manera que nos hemos embarcado  en una carrera que más parece marathón cuyo final sólo consiguen unos pocos,  con una diferencia: los corredores, los atletas, tratan de conseguir el triunfo con esfuerzo personal y saben ver con deportividad las razones que lo impidieron.  

Quienes se dejan enrollar por el consumo, tratan de conseguir a toda costa y, si posible fuera sin lucha, aquello que  pretenden. Los resultados negativos suponen pequeñas tragedias que hacen cambiar el gesto, gesto que cuando se repite  en una y otra persona dan la impresión de que la mayoría de la sociedad  estamos enfadados.  

¿Damos la impresión o lo estamos realmente, a juzgar con la impulsividad por no decir agresividad con que respondemos a veces a preguntas totalmente sencillas e inofensivas? Damos la impresión de que nos  hemos olvidado de la amabilidad o de la tolerancia cuando menos al tratar con los demás.  ¿Hemos olvidado acaso sonreír?

Pocas cosas hacen más amable a una persona que su sonrisa. Una sonrisa abre puertas y corazones. Cuando una persona nos sonríe  ante una consulta o una simple pregunta, nos da valor. Cuando tras un mostrador o ventanilla  nos acoge  una sonrisa, no digamos. 

Sería estupendo que ahora que estamos empezando año, que hiciéramos un pequeño propósito: sonreír al menos  una vez al día.    

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2007

Publicado por solidaridadmedios en Enero 21, 2007

ano-2007.jpg       Al número siete se le suele atribuir perfección, y 7 es el de este año. Lo que no está claro es si cuanto gira en su torno también la adquiere. Sería estupendo que fuera así. Porque…¡ falta le hace a nuestro tiempo corregir algunas cosas!

Por ejemplo, los errores en la práctica de nuestra lengua. La lengua es  mucho más que un medio de expresión: es alimento, espejo, vehículo… Si no se manifiesta así, produce efectos nocivos,  que pueden ir de la desorientación al desconcierto.

Y  eso ocurre, cuando:  no se llama a las cosas por su nombre; se emplean como sinónimas, palabras que no lo son; se utilizan profusión de eufemismos en vez de las palabras y expresiones propias. También cuando:  las utilizamos como muletilla, tan repetida, que provocamos su devaluación O cuando,  las vaciamos de contenido, a fuerza de utilizarlas,  sólo, con una significación parcial  o distinta de la que tienen. No menos, al utilizar palabras y expresiones  rebuscadas que, más que vehículos portadores de luz y conocimientos, son pantalla  para disimular la ignorancia.

Especialmente quedamos desconcertados, cuando  la convierten en práctica premeditada, para conseguir objetivos concretos. Hecho éste, de por sí, bastante grave. A alguien podría parecerle que no tiene entidad el deseo de mejora en el uso de la lengua. Es que a fuerza de la costumbre, o de la mala costumbre, de hacerlo o escucharlo así,  nos hemos habituamos y no notamos la diferencia: nos hemos acostumbrado a que nos llamen tíos sin tener sobrinos, a  llamar mono o mona, a alguien, sin que se nos enfade, a  atribuir a la madre de alguien algo muy grave, sin que el hijo se inmute. Podríamos seguir…

El resultado es  el que es: síntoma de pobreza de vocabulario o  manifestación palmaria de falta de cultura. En todo caso, causa de desorientación mayúscula para la mayoría. Mayoría de la que forman parte quienes serán, dentro de poco, el relevo. Por ellos  y por todos, sería un tiempo muy bien empleado y nos podríamos dar por satisfechos,  si  los 365 días de 2007, sirviesen para rectificar alguno de  los aspectos mencionados.

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Algunos conceptos actuales

Publicado por solidaridadmedios en Enero 16, 2007

relativismo.jpg     En el lenguaje ordinario utilizamos a la ligera algunos conceptos: uno de ellos es “solidaridad”. Así cuando oímos hablar de solidaridad  o de la necesidad de ser solidarios, generalmente se piensa en carencias materiales y en cómo resolverlas.

Sin embargo  cuando más se transita por los caminos de la solidaridad, y más se trata a sus destinatarios, crece el convencimiento que, no son las materiales las únicas carencias que sufren las personas. Es verdad que necesitan alimentos para mantener y desarrollar el cuerpo y lugar donde recogerse y descansar, a la vez que dar cobijo a la intimidad, pero no suficiente: las personas  hemos de desarrollarnos, además como tales.

Por ser seres racionales, nos han sido dadas una serie de facultades que  hemos de potenciar con su ejercicio  para lograr la personalidad única e irrepetible diseñada para cada uno.  Cada uno cuenta para ello con distintas ayudas: primero de los padres como  principales educadores de sus hijos; además, de los maestros y del ambiente escolar; después de los compañeros y amigos y, posteriormente, vendrán del  ambiente en el cada uno se mueva que, en ocasiones, puede estar fuertemente influido, por las formas de decir y hacer, de personas influyentes por sus cargos públicos o sociales, o por su reiterado protagonismo en las revistas de papel “couché” y en los restantes medios de comunicación.

Si el mensaje enviado es común y se repite, se recibe con distinta aceptación por cada persona dependiendo de su capacidad de análisis, con el consiguiente riesgo para quienes todavía no tienen sólidamente afirmados sus criterios o, simplemente, aún no los tienen. De ahí la importancia de los mensajes que se difunden, tanto orales como puestos de manifiesto a través de hechos consumados.

Uno de las actitudes más difundidas en este momento en nuestra sociedad, es la  de la frivolidad. En el  Diccionario de la RAE se lee que frivolidad es “la cualidad del frívolo”. Y que frívolo es un adjetivo que califica a quien lo es, como “ ligero, veleidoso e insustancial”. En efecto, se habla, se dice, se opina y se actúa acerca de cosas muy importantes, con la misma ligereza con que se habla de las fotografías de una revista del corazón o del paquete de chicle recién comprado.

Lo explica bien Antoine de Saint Exupèry  en  “El Principito” cuando dice: “Lo esencial es invisible a los ojos”.  Y todo ello va avalado y justificado por otra corriente instalada en la sociedad: el relativismo. “Todo es relativo” se escucha con frecuencia, y es que el pragmatismo está tan presente en la sociedad, que cualquier cosa es válida y cualquier circunstancia oportuna para justificar una actuación, a la que se puede dar la vuelta en cualquier momento si eso es lo más conveniente para  el propio beneficio. 

Dice Pedro José Manglano en su libro “Vivir con sentido” que “la mirada pragmática y utilitarista es propia de un espíritu superficial”.

Y una ultima cosa: no ha cambiado el antiguo principio: “el fin no justifica los medios” y sin embargo, con estos comportamientos se está trasladando a la sociedad  lo contrario. ¿Nos tendremos que lamentar algún día de los lodos que formen estos polvos?

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No abandonar

Publicado por solidaridadmedios en Enero 14, 2007

tarea.jpg     Aunque estemos ya a 14 de enero, estamos en el comienzo del año. 

Casi todos lo habremos comenzado con parecidos propósitos: iniciar actividades que, en estos momentos, consideramos interesantes; rectificar lo preciso para que aquellas cosas, de las que nos estamos satisfechos por su trayectoria a lo largo del año anterior, varíen su rumbo en el presente,  y sacar adelante, – este año sí -, aquellas proyectos, ilusionantes, que habíamos hecho para el 2005 que pasó, pero que quedaron sin tocar. No solemos hacer uno más que parece interesante: el de “no abandonar”.

“No abandonar” los proyectos, y dejarlos sin empezar,  en el rincón del olvido. “No abandonar” los iniciados por  la presencia de dificultades. “No abandonar” aunque parezca que no tiene sentido continuar.  “No abandonar” a pesar de las mil y una “razonadas sinrazones” que lo justificarían.

Una de las cosas que trae, generalmente, consigo el “abandono”, es la justificación. Todos tenemos experiencia de ello, aunque la justificación sólo nos sirva para el momento de dejar aquello que, con ilusión, habíamos comenzado.

 Estamos en una época en la que se suele trabajar por ilusión, así que cuando esta falla…. Olvidamos que, en la continuidad de una tarea, la que sea, deben influir otros alicientes como pueden ser el deber o la solidaridad, entre otros.

Y es que una de las razones más importantes para “no abandonar” es: que  todas las actividades que realizamos tienen una honda influencia y repercusión social. ¡Aunque no lo percibamos!      

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cultivar la voluntad

Publicado por solidaridadmedios en Enero 11, 2007

voluntad1.jpg    ¡Ya estamos a 11 de enero!. Hace nada estábamos pendientes de las campanadas del reloj que daban paso al año nuevo y ya casi tenemos gastada la primera quincena de sus días.

Días estos en los que muchas personas se lanzan a vivir con intensidad las rebajas: unas, las menos,  para ver y disfrutar con lo que ofrecen; otras para comprar a mejor precio lo que necesitan y la mayoría para disgustarse al volver a casa porque una vez más “han caído”…en la tentación de comprar aquello y aquello otro que les pareció tan barato y que una vez en casa comprueban que, además del gasto, no hacía falta.

Para estos casos, las asociaciones de consumidores recomiendan hacer una lista de las cosas necesarias y un propósito de no salirse de ella. Quienes trabajan en la ayuda a los demás, como es nuestro caso, sugerimos incluir en el listado una causa noble a la que dedicar una parte, aunque sea pequeña, de lo presupuestado para compras, especialmente de las innecesarias.

Estos días lo son también de “desinfle”, es decir días en los que la euforia suscitada por el tópico del “año nuevo, vida nueva”, se desvanece. Once días dan de sí, lo suficiente para comprobar que los buenos propósitos acumulados para el año nuevo, precisan de algo más que deseos. Que el llevar a cabo día a día el “cuando pasen las fiestas comienzo el régimen para adelgazar”, cuesta más que decirlo mientras le dábamos a los mariscos o al turrón. Que el “para año nuevo dejo de fumar” es bastante más duro que enunciarlo, entre cala y cala de un pitillo.

Once días son suficientes, y menos también, para comprobar que los bueno deseos acumulados para año nuevo, necesitan mucho más que deseos porque las circunstancias, generalmente, no cambian  de la noche a la mañana: el jefe sigue siendo el mismo, con sus mismos tic; los compañeros de trabajo no han cambiado y tampoco sus pequeñas manías, que siguen molestando; los vecinos del piso de encima o debajo, siguen dando los mismos ruidos o las mismas molestias….

Por añadidura, las circunstancias familiares tampoco variaron el día 1 de enero con respecto al 31 de diciembre del año anterior, y en días sucesivos tampoco: ni la cuñada ni la suegra; ni el pariente lejano que suele llamar para darnos encargos, ni  el cercano o los cercanos, que no se dan cuenta de la carga, que debería estar compartida y que soportamos en solitario, con mucho cariño, es verdad, pero que necesita, ¡qué menos!, el estímulo de una palabra de aliento.

Solemos quedar chafados porque, porque al hacer estos propósitos sólo contamos con nuestro propio deseo de cambio y sólo con los deseos, se consiguen pocos resultados. Y esto en caso en que los cambios sólo dependan de uno mismo. Cuando “vida nueva”, depende del actuar de otras personas, la cosa cambia bastante: no contamos por su parte con la misma determinación que intentamos poner nosotros, lo que supone que: o ponemos voluntad, no sólo deseos y además en dosis doble, para suplir la que no ponen las otras personas, o no la conseguiremos.  

Para proponernos en serio el cultivo de la voluntad, sí deberíamos comenzar todos una “vida nueva”.

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Recuento

Publicado por solidaridadmedios en Enero 7, 2007

juguetes1.jpg    Hoy es día de recuento. Ayer los Reyes Magos dejaron, en muchas casas, sus presentes  a los más pequeños en edad, principalmente. Y a los que, siendo mayores, siguen  conservando  corazón de niños, también.

Muchas ilusiones se confirmaron al abrir los paquetes. Los de los pequeños dieron en la diana. Bastaba con mirar sus ojos, su silencio o sus gritos. Algunos de los mayores, no tanto: la corbata que no encaja con el gusto…  La novela ya leída… La cartera repetida… De cualquier manera no es problema: siempre queda algún paje para estas emergencias que es el encargado de hacer los canjes. Y al final, todos  contentos.

Y como los Reyes Magos ayer fueron generosos, hoy es día de recuento. Recontar: las cosas nuevas que, tras su paso por cada vivienda, pequeños y grandes, han acumulado; las repetidas; las que más satisfacen; las que menos gustan…  Porque siempre, con los niños, y tras un  día de disfrute, conviene pensar qué hacer con algunos de ellos.

Es que no hay emoción que resista su presencia, ni hueco suficiente para tenerles extendidos. Además, así como el exceso de alimento produce indigestión en el estómago, el de juguetes, en todas sus variantes, puede producir, a la larga, estragos  en los niños.

No es exageración puesto que las ilusiones saciadas muy por encima de sus deseos; la sofisticación de juguetes que responden a los últimos reclamos de la publicidad o la “superioridad” que respecto a sus amiguitos les supone y el poco esfuerzo que les ha supuesto conseguirlos, pueden ser inconvenientes serios para su concentración ante el trabajo escolar, su motivación o su capacidad de esfuerzo…

Además de otros efectos que se reflejarán en el propio hogar como insatisfacciones constantes, comportamientos con exigencias absurdas, y lo que es peor, indolencia para el trabajo.

Guardar algunos de estos juguetes, sin estrenar, para  darlos a algún niño que no tenga,  puede ser una opción. También una excelente oportunidad de aprendizaje. 

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Solidaridad nueva

Publicado por solidaridadmedios en Enero 3, 2007

solidaridades.jpg        Ya hemos convenido que para nuestra ONG , y creemos que para la mayoría de las personas, el conocido refrán debe cambiarse por “año nuevo, lucha nueva”, “lucha solidaria nueva”, porque estamos convencidos de que eso de “vida nueva” no es real.  

Las cosas no cambian de la noche a la mañana y las circunstancias que pueden producir los cambios, salvo raras excepciones, varían progresivamente y en muchas ocasiones es preciso esforzarse para que sea así. Cada uno sabe muy bien qué tareas le quedaron pendientes; que proyectos sin realizar; qué imprevistos surgieron a los que hay que seguir prestando especial atención; qué cosas  siguen resistiéndose, o sin aparecer, a las que hay que seguir buscando.

Cada cual conoce cuales fueron las carencias materiales o personales durante el año recién pasado que siguen estando presentes en el nuevo; cuales sus limitaciones o sus fallos. Todos tenemos presente el contraste entre lo conseguido y lo que nos hubiera gustado conseguir en el  2006. Por eso, porque las cosas no cambian de un día para otro, es preciso que redoblemos nuestro  esfuerzo para conseguir saldar en este las que quedaron pendientes del anterior, sin abandonar las nuevas que, como por arte de magia, surgen cada día.

Y como para sacar adelante buena parte de los empeños en los que estamos metidos es necesario que nos empleemos a fondo, cuando hablamos de poner mayor esfuerzo, no nos referimos, solamente,  a emplear con mayor energía la fuerza física de la que estamos dotados: nos estamos refiriendo a poner esa misma energía para sacar a nuestra inteligencia y a  nuestra voluntad todos los registros posibles para resolver con eficacia y hasta el final lo que tenemos entre manos.

Esto es especialmente importante para quienes están  implicados en tareas solidarias. Frente a lo que pueda parecer a algunas personas, las necesidades no están sólo en los lugares en los que se producen o han producido las grandes catástrofes. Allí las hay: muchas y muy graves: de supervivencia; pero también las hay en nuestro entorno, aunque sean menores, -sin voz en muchas ocasiones-, proporcionadas a nuestras posibilidades y a nuestros recursos.

Del esfuerzo que todos pongamos: de nuestra inteligencia y de nuestro ingenio para buscar soluciones; en ocasiones, de nuestra energía física y siempre  de nuestra voluntad y empeño para lograrlas, dependerá  el que se puedan aliviar.

Si para todo trabajo relacionado con la solidaridad es importante poner inteligencia y  voluntad  ambas son  especialmente necesarias cuando ésta está implicada en la  solución o al menos el alivio de situaciones menos importantes, aparentemente, por menos visibles y cuando tras haber solucionado algún problema no da tiempo a disfrutar de la satisfacción porque surgen otras nuevas, a pares. Es a la letra el cumplimiento de la expresión: “a los pobres siempre les tendréis con vosotros”.                

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