Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

Archivo de Febrero 2007

Los goles encajados

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 25, 2007

asistida.jpg      En los partidos de fútbol, son los goles marcados, los que determinan el triunfo de un equipo sobre su contrincante. Aunque es la pericia de un jugador el que introduce el balón en la portería contraria, suelen facilitar ese acierto una serie de circunstancias positivas dentro de  su propio equipo y otra de desaciertos del contrario.

Últimamente, a la sociedad civil española nos están colando una colección de goles de los que con dificultad nos podremos reponer. La habilidad de unos y el despiste de otros; la indiferencia de un lado y la ignorancia de otro, están contribuyendo a una abultada goleada.

Uno de estos goles nos lo marcaron hace poco más de un año, con la aprobación de una Ley que vino a reformar “la antigua” de reproducción asistida. Con ella, el género humano pasó a ser, en nuestro país,  la especie viva menos protegida, ya que a partir de su entrada en vigor, los seres humanos embrionarios han dejado de ser sujetos de derechos, para convertirse en sujetos pasivos de la voluntad de sus manipuladores.

Si no fuera por la seriedad del tema, la gravedad de sus consecuencias o los negocios que se perfilan a su costa, darían  ganas de sonreír, porque es una ley que nació antigua, en cuanto a algunos de los objetivos perseguidos con ella ya están superados. 

Dan ganas de hacerlo porque, de las ventajas que por este camino se aventuran y se propician, a través de las células madres adultas embrionarias, hasta ahora – y se han hecho apuestas y esfuerzos fuertes por lograrlas -, no han tenido resultados positivos. 

Sí los están teniendo y  están muy avanzados, – con logros objetivos y por tanto mensurables -, los conseguidos, a través de células madre conseguidas en tejidos adultos, que cada vez son más de los que, hasta hace muy poco tiempo, se pensaba. La reparación de la cornea de los ojos o la rehabilitación de corazones infartados, son dos ejemplos claros de realidades que ya se están consiguiendo a partir de células madres adultas que se  encuentran en los tejidos.

Con respecto a la sanación de enfermedades hasta ahora incurables, que se asegura, deben ser sinceros y decir a la sociedad e interesados, que poco pueden aportar todavía los estudios con células madre embrionarias.  Sí se han descubierto a cambio, desde  los comienzos de su trabajo con ellas, negativos comportamientos, de los que no se han dado, ni dan, publicidad.

Y en cuanto a la curación de niños enfermos gracias al sacrificio de un hermano, – ser humano en estado embrionario -, nada hay seguro y se está jugado con los sentimientos de las personas implicadas. Además, está la inclusión del término preembrión: ¿será con el afán de confundir, “serenar” o distraer  a parte del personal?

Luego, si lo que queda claro es que esta Ley autoriza la creación de embriones para experimentar y si se favorece esta creación, ¿a quién favorece, de inmediato, este gol?. ¿Qué negocios ya estarán floreciendo en torno a esta Ley? ¿Quiénes se van a beneficiar con ellos? ¿Fueron, precisamente ellos, quienes presionaron para lograrla?

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Caretas y disfraces

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 24, 2007

caretas.jpg       No son las nuestras tierras en las que el Carnaval tenga mucho arraigo. Con todo desde hace años, llegando las fechas que hemos dejado atrás, los escaparates nos muestran variedad de caretas y disfraces. Los más vistosos son los dispuestos para la gente menuda y para ella son también,  los que afanosamente preparan muchas madres y abuelas. Los de mayores, salvo grupos y comparsas, no suelen destacar.

Para  muchos de los que les gusta disfrazarse en Carnaval, lo más importante es la careta: es fundamental. No porque sea una característica del carnaval, sino porque asegurado el que no serán reconocidos, poco importa lo que se pongan sobre los hombros.  Hay quienes celebran el carnaval en grupo, y quienes se hacen su particular fiesta en solitario. Los primeros suelen cuidar especialmente la indumentaria con la que saldrán  a la calle y dentro de la informalidad de la fiesta suelen tomar “muy en serio” sus desfiles: se sienten sus protagonistas.

De ordinario,  cuentan con la simpatía de quienes les ven desfilar y para los integrantes de grupos y comparsas, los carnavales son ocasión y pretexto para reunirse, pasar buenos ratos, hacer amistad y  ampliar  por ese lado sus relaciones sociales. Frente a ellos están quienes se disfrazan y divierten solos. Lo deben pasar bien pero  dan la impresión de algo diferente.  Por la forma en que actúan parece que entre la débil muralla de un  disfraz y bajo la protección de una frágil careta, han dejado prisionero a aquello que, en la vida ordinaria les impide actuar y manifestarse tal y como son o como desearían ser, si fueran capaz de vencerlo.

Miedos, timideces, complejos y prejuicios, quedan sometidos  a la fragilidad de un traje y una careta esperpénticos. El así “liberado”, se manifiesta como persona diferente.  “No me conoces” es expresión característica de estas fechas. Para estas personas es una alegre verdad bajo ese atuendo, que tendría, que debería, convertirse en gozosa realidad diaria.  

En la vida ordinaria ocurre también así: muchas de las ataduras que cohiben, coartan y paralizan  por dentro y  que impiden manifestarse a mayores y especialmente jóvenes y adolescentes como les gustaría hacerlo, no tienen mayor  consistencia que un disfraz de Carnaval. Otras sí, otras son más severas y profundas.

En todo caso, unas y otras hacen sufrir y hacen que nos manifestemos de forma diferente, como con un disfraz permanente  que oculta la realidad que somos. Es preciso actuar frente a  esa situación como con el traje de carnaval: que  tiene caducidad. Como se  le arrincona una vez acabada la fiesta es preciso arrancar y arrojar lejos lo que nos atenaza por dentro.

Muchas veces los fantasmas que agobian son, objetivamente,  sólo fantasmas… pero el hecho de que lo sean, no evita dolor si habitan  en la cabeza de quien los sufre.  Las personas somos seres sociales. Por ello, ante cualquier comportamiento que denote lo contrario, cuanto antes, debemos  ponernos en guardia.  

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Los remates

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 20, 2007

football.jpg      “Llega Fulanito, remata y…¡gooool!”, es una frase que escuchamos con frecuencia a lo largo de una tarde de retransmisiones deportivas. También en la de una crónica taurina se puede escuchar: “ el diestro, remató su espléndida faena con una estocada en todo lo alto consiguiendo las dos orejas del astado”.  En ambos casos ha sido el remate, el final bien conseguido, lo que ha hecho al conjunto de la faena acreedora del premio conseguido.

Aunque nos hemos fijado en el remate de dos actividades lúdicas, por decir de alguna manera,  es aplicable a todas las actividades humanas: sólo cuando las obras  que iniciamos se terminan, son merecedoras de alabanza.  Siendo esto así, lo más común es empezar y no terminar lo comenzado. Empezar con ilusión una actividad y abandonarla al poco tiempo; aparcarla temporalmente, aunque luego se convierta en retirada definitiva , para tomar otra diferente; desterrar una  a cambio de otra más “ilusionante”, es cosa frecuente.

Cada uno de nosotros podría  relatar un buen listado de ellas: la clase, el gimnasio, la labor, la novela, el plan de adelgazamiento….todas cosas estupendas en sí, de las que ignoramos sus resultados porque las abandonamos en algún momento de su proceso: las empezamos pero no fuimos capaces de llegar  al final previsto. Las dejamos sin rematar.  

Esto que realmente no tiene demasiada importancia cuando los destinatarios de la acción completa somos nosotros mismos, se complica cuando los beneficiarios son otras personas. En una cuña publicitaria de no hace demasiado tiempo, una persona pide a otra un teléfono que necesita. Comienza a dictar  y sin terminan, interrumpe y corta, dejando con mayor ansiedad aún a quien lo necesitaba.  

Esto no es  sólo un invento del publicista de turno, es el reflejo de una triste realidad que ocurre con demasiada frecuencia  con el consiguiente perjuicio para quienes dependen de ellas: oposiciones o pruebas convocadas y realizadas de las que nunca más se supo porque no se publican resultados;  compromiso de tomar como propio un asunto, que afecta mucho al interesado y  que luego se olvida; promesa de concluir esto o aquello a cambio de un beneficio que, una vez obtenido,  se omite y hasta se justifica con un “ya he hecho bastante”.  

Es sobre todo reflejo de un ambiente de insolidaridad que se está generalizando. Cada uno va a lo suyo solemos decir y no nos separamos mucho de la realidad al afirmarlo, aunque lo peor es, que este “ir cada uno  a lo suyo” supone un desentenderse de los demás y de sus cosas. ¡Qué más da!.  No da lo mismo: ese desentendernos de los demás que manifiesta  falta de interés o de afecto por nuestra parte, supone para la otra  o las otras personas, pérdida de ilusión, desconfianza y lo que es peor: desvanecimiento de esperanza con todas las consecuencias.  

En muchas ocasiones no hay mala voluntad: sólo pereza, cobardía y falta de coraje para rematar, completar y dar valor a  lo iniciado, y con ello alegría a quienes lo esperan. 

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A vueltas con los enamorados

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 17, 2007

enamorados1.jpg    Si seguimos la invitación que nos hace el comercio, el pasado 14 de este mes debería haber sido casi un día feliz: claro siempre que determináramos, concretáramos y “adquiriéramos” el regalo con el que sorprendimos a la persona amada.

Pero hablando de amor y día de enamorados y respetando todas las opiniones y más la de quien habla en primera persona y por tanto con conocimiento de causa, especialmente porque siempre hay excepciones que vienen a confirmar la regla; “el amor no muere”: se puede enfriar, amortecer, pero morir…

El amor es un sentimiento tan grande, hondo, noble, generoso y desinteresado  por parte de una  persona, hacia  a la que ama, que  sólo busca la  felicidad para ella sin esperar nada a cambio.  Si hablamos de un sentimiento  grande, es  porque en el corazón de quien ama, no hay cabida para otros amores.

Hondo porque los sentimientos, deseos y acciones a favor del objeto del amor, arrancan de lo más profundo del ser, tanto más, cuanto más digno es de ser amado.  Noble. Esta característica  habla mucho de lealtades, de renuncias a amorcillos menores para que no haya nada que se pueda interponer y empañar la relación.  Generoso: nada le parece mucho, ni suficiente, a quien ama de veras,  para entregarlo al amor y honrarle con ello, porque está seguro de que merece más.  Desinteresado: el amor cuando es de verdad, nada desea que le pueda compensar ni espera  nada a cambio.  

Pero sí recibe y aún sin enterarse;  porque quien ama, se hace recio, fuerte, vence timideces,  se hace valiente. Se hace más persona. ¿Teoría? ¿Utopía? Puede ser, pero quizás venga en estos momentos a muchos el recuerdo de la Madre Teresa y tantas personas como han sido capaces de entregar toda su vida a los demás por Amor.  ¿Imposible hoy? ¿Fuera de nuestro tiempo?

Sin salirnos de él, tal vez junto a nosotros tenemos el ejemplo palpable, en cantidad de mujeres y hombres que se dedican en alma y vida a cuidar a su marido o mujer acosados por la enfermedad, el dolor, o el desgaste que se llevó tras de sí su lucidez mental. Todos también, hemos sido o somos alguna vez, testigos de la vida heroica de tantos padres y madres viviendo auténticos calvarios, sin una queja y con alegría, con tal de aliviar a esa criatura, fruto de su amor.  

El amor es posible hoy y siempre en lo que existan hombres sobre la tierra porque sólo los hombres poseemos las capacidades que lo convierten en amor de verdad.  En él está el no achicarlo, devaluarlo o envilecerlo.   

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Las ayudas a San Valentín

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 11, 2007

enamorados.jpg      Seguro que nunca imaginó S. Valentín que con el transcurso de los siglos, el talento comercial y el marketing  le iban a convertir en “patrón” del amor o de los enamorados.  Alguno sonreirá al leer esto, “¡con la que está cayendo!”, en cuanto a agresiones y muertes a causa de la  violencia doméstica.

Tienen toda la razón, pero siendo este un asunto importante, no podemos hoy pasar por alto esta fecha, y más teniendo en cuenta que cualquiera de las uniones que han acabado tan mal, sin duda comenzaron un día impulsadas por el amor. Otra casa es  que por razonadas sinrazones acabaron y acaben en tan trágicos finales.

Pero volvamos al amor y los enamorados. No se concibe el amor, el de verdad, si al menos  no hay dos personas. En la entrega del uno al otro sin condiciones, en su darse sin esperar nada a cambio, en su compartir  se encuentra la base del matrimonio. En  su estabilidad y  solidez  se fundamenta ahora su permanencia.  Y como de su permanencia dependen muchas cosas importantes es preciso mantenerlo vivo, vibrante, aunque el paso del tiempo y el polvo que levantan las contrariedades quiera ocultarlo o hacerlo desaparecer.

Si “El amor es cosa de dos”, como decía  el  título una novela, dos serán quienes tengan que cuidarlo. Dos quienes alimentarlo cada día, porque el amor es criatura pequeña, fuego vivo que hay que alimentar hasta que hecho hoguera con el paso se convierta se convierta en brasa. Como cimiento valioso de familia y sociedad, es preciso revisarlo de tiempo en tiempo. Uno y otra deberán hacer ligeras paradas para comprobar los pequeños descuidos hacia el otro; la ausencia de detalles; la frivolidad que se ha colado y  que lo pueden hace flaquear y  corregirlo.  Corregir es borrar con la rectificación  los pequeños deterioros y  reforzar aquellas partes o aspectos que, visto lo visto, pueden ser más vulnerables en el futuro. 

Cualquier día es bueno para iniciar esta revisión que corresponde a ambos y porque de ella depende la felicidad de los dos, aunque a alguno cueste reconocerlo, pero el día de S. Valentín, parece fecha propicia para intentarlo. ¿No habría que mejorar por ejemplo, la comunicación entre ambos, resentida por las ocupaciones y  las prisas?.¿No se podría intentar hacer de la comunicación entre ambos, algo menos tajante y categórico y más amable, flexible e incluso divertido?.  

“Dos no regañan si uno no quiere” dice el refrán popular. Llegado el caso, mejor  exponer las razones que atrincherarse en posiciones irreconciliables.  ¿Qué tal empeñarse en cultivar, al menos durante un tiempo, aunque sea breve,  el buen humor ?. La risa  siempre tiene resultados positivos. Enrique Rojas dice “el efecto de lo cómico anula el drama y la tensión interior por contraste” Y siempre sonreír mucho, reír a menudo y llorar lo justo.

Son distintas maneras de ayudar a S. Valentín. 

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Año de la comprensión

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 5, 2007

comprension.jpg   En este año, del que llevamos algo más de un mes, deberíamos seguir  afanándonos por facilitar la vida y, además de forma definitiva, de quienes tienen alguna discapacidad.

Si pasar por una incapacidad transitoria, aunque sea breve, hace la vida difícil durante el tiempo que dura, ¿cómo será la de quienes la tienen como compañera permanente?

El aseo personal, el tránsito por el propio hogar, el discurrir por las calles, el acceso a los centros educativos, a los consultorios médicos, a tiendas y comercios; el pasar a los lugares de ocio y esparcimiento; la desatención, cuando no otras cosas peores, por parte de quienes creemos que no las tenemos, son algunos de los obstáculos que han de vencer. Cuando se rellena  un bache, se arregla una acera, se señaliza bien un semáforo, se suaviza al acceso a un comercio o  a una entidad bancaria, se repintan las  bandas de una cebra, etc., los beneficiados somos todos.

Sin embargo nada se esto tiene, aparentemente, algo que ver con el título que hemos dado al comentario: “Año de la comprensión”…. Pues según y conforme, como diría aquel.

Si discapacidad es la disminución o carencia de una facultad, y por tanto la incapacidad para hacer con facilidad algunas cosas, dicho así, sin afinar demasiado, ¿quiénes de entre los que nos consideramos normales, no ha dicho alguna vez “me siento incapaz de hacer esto o aquello, soy incapaz de ir a tal sitio, me siento sin fuerzas para comenzar aquella empresa o no puedo: es superior a mis fuerzas?”. 

En estas situaciones ¡cuánto hemos agradecido la mano que nos han prestado para sacarlo adelante; el que nos lo hayan hecho; el que se hayan adelantado con sus gestiones  para facilitar la nuestra;  el que nos hayan alentado o acompañado!  

¡Como nos han ayudado la cercanía y el calor de quienes se han interesado por nosotros, lo nuestro y lo que nos preocupaba, ayudándonos de las mil maneras, que el corazón busca, para poner de manifiesto la solidaridad que les  une a nosotros en esos momentos!.

Si se agradece, aunque “se justifica”,  la comprensión mostrada hacia nosotros en una circunstancia o situación coyuntural, ¿qué compresión tendríamos que tener hacia las personas que pasan, cuya forma habitual de vida es la discapacidad? 

Comprensión, sí, pero operativa para que pase del sentimiento a los hechos. 

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La pobreza real

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 3, 2007

pobreza2.jpg   Aunque este año “Manos Unidas” centra su campaña en “lograr la educación primaria universal”, en el trasfondo de sus objetivos anuales pone siempre ante nosotros una realidad: la pobreza.

Hablamos de pobreza porque hay personas concretas con nombres y apellidos, que son pobres.  Pero no pobres “de boquilla”, o que no tienen nada que les sobre: pobres porque no tienen absolutamente nada. Ni siquiera para comer. Pobres que  pasan hambre. Así como suena. 

Es verdad: demasiadas veces hemos oído hablar de hambrunas, y su conocimiento nos entristece y nos solidarizamos y hasta contribuimos con nuestros donativos para paliarlas, ¡pero nos quedan demasiado lejos!… Tan lejos que no tenemos perspectiva para pensar cómo serán sus vidas cuando les falta hasta lo más elemental: la comida. S

in embargo, los “Bancos de Alimentos”, esas Asociaciones que funcionan en casi todas las ciudades de España nos están recordando, también estos días, que los pobres y la pobreza están muy cerca de nosotros, tal vez junto a nosotros sin que nos demos cuenta. Si no fuera así, no tendría razón de ser su existencia, y ahí están: a pleno rendimiento.

Esta carencia  básica, la principal y más grave que atender, es la antesala de otras pobrezas que, no por menos apremiantes y por poder esperar, son menos importantes. Cuando unos padres o una madre o una abuela (que como ahora se dice “la pobreza tiene nombre de mujer”), por la razón que sea, ¡y en estos momentos hay tantas!, no tiene dinero para comprar alimentos a sus hijos o nietos, no hace falta ser adivinos para saber qué otras cosas fundamentales pueden quedar también sin adquirir.

Como tampoco para imaginar que estas carencias crean otras que giran sin parar en su torno.  Mucho podrían contarnos de esas situaciones y las que consecuentemente generan tantos profesionales de la enseñanza, psicólogos, profesores de apoyo o trabajadores sociales. Y sin duda, mucho también, acerca de cómo el cambio de actitudes por nuestra parte podría influir en su mejoría.

Nuestros ojos, nuestro corazón y nuestra solidaridad, deben volverse hacia estos casos que nos son tan próximos y poner en ejercicio nuestra solidaridad con ellos. Llegados a este punto es bueno recordar que la solidaridad no es solamente dar cosas materiales. La solidaridad en muchas ocasiones es esforzarse en comprender: a las personas y sus situaciones y como consecuencia cambiar de actitud.

A veces basta simplemente una sonrisa para que quien la recibe quede confortado, porque en un mundo como el que hemos generados a veces estamos ayunos de miradas afectuosas; solidaridad es también  atender, escuchar y acoger, que todos necesitamos que alguien nos preste un poco de su tiempo; es también acompañar u  orientar, o sugerir porque muchas veces estamos faltos de iniciativas.

Amigos: la pobreza es plural. Vosotros y yo ¡podemos hacer  mucho por eliminarla!

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Hacen falta manos

Publicado por solidaridadmedios en Febrero 3, 2007

manos-solidarias.jpg    “SOLIDARIDAD Y MEDIOS” desde sus comienzos está en contacto con una buena parte de las asociaciones de autoayuda y desarrollo implantadas en Segovia. 

Prueba de ellos son las “noticias solidarias” que integran el primer apartado de cada programa, por el que periódicamente, van pasando cada una de ellas, o las “ayudas”, que desde “SOLIDARIDAD Y MEDIOS” se solicitan a través de los micrófonos de los medios de comunicación en los que estamos presentes. 

Gracias a esta colaboración y la respuesta de los oyentes, pueden atender las necesidades materiales de bastantes personas que acuden a ellas.    

En este trato habitual, es frecuente que comenten alegrías, inquietudes y carencias. Entre estas últimas, hay una en la que muchas de ellas coinciden. Es consecuencia de su buen hacer y no se puede eliminar con donaciones materiales.   

La razón es clara: cuando una asociación aparece en medio de la sociedad, lo hace para atender, cubrir o paliar una necesidad, patente, existente en ella. Suele estar integrada por personas sensibles, generosas, con imaginación para promover iniciativas y fuertes, para “tirar” de ellas y sacarlas adelante. 

Generalmente,- como los resultados son positivos y enseguida se notan -, la demanda de atención a situaciones nuevas, crece. Lo que no crece en la misma proporción, es el número de personas que  quieran unirse al núcleo promotor inicial, y esto, provoca un desbordamiento de las tareas.  Esta es la demanda y necesidad más grave que tienen muchas asociaciones: carencia de manos. Necesitan  personas, que se unan a cada una de ellas para ayudar.  

Hay asociaciones de todo tipo, que atienden necesidades de lo más variado. Por tanto hay tareas a desempeñar a la medida y al gusto de cualquier persona que quiera ayudar: desde atender un teléfono, a  meter datos en un ordenador, hacer gestiones, prestar el brazo a una persona con equilibrio inestable, acompañar a personas solas, visitar enfermos o leerles un libro.  

VOLUNTARIOS: hombres o mujeres, están haciendo falta en casi todas las asociaciones.   

Y es pena que por esta falta no puedan atender a todas las personas que piden ayuda  y, así,  hacerles un poquito felices.    

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