Mala cosa es que tengamos que dedicar días concretos a fijar nuestra atención en acontecimientos especiales: son síntoma claro que a pesar de su importancia objetiva, no les tenemos en cuenta tanto como sería menester.
El que el próximo lunes, día 2 de abril, se celebre el “Día del libro infantil y juvenil” reclama nuestro interés en este aspecto. Sabemos que nunca se publicaron anualmente en España y en los países que nos rodean tantos libros como en la actualidad. Para niños y muchachos también. No hay más que ver las atractivas tapas que lucen en los escaparates de las librerías. Pero ¿se compran? Y una vez comprados, – generalmente por adultos -, sus destinatarios, niños o adolescentes, ¿los leen? Los temas elegidos para ellos ¿les interesan lo suficiente como para dedicarles el tiempo de su lectura?.
Casi continuamente nos llega noticia de la convocatoria de cursos de animación a la lectura para todo tipo de lectores. Una vez acabados, ¿fructifica y se convierte en hábito lector la ilusión sembrada por quienes les impartieron? ¿Qué es lo que ocurre en el potencial lector, que se queda sólo en eso cuando llega el momento de poner en práctica lo aprendido y convertir en realidad, por cuenta propia, lo que se veía como factible?
Otro tanto ocurre acerca de las asignaciones económicas públicas para dotar a los centros educativos de bibliotecas y de medios para su informatización. Aunque siempre hubo y habrá muchachos que leen bastante, ¿por qué leen ahora tan poco la generalidad de los muchachos, si nunca tuvieron niños y adolescentes tantos libros a su alcance? Pobreza de vocabulario y escasa cultura ¿tienen algo que ver la falta de lectura? Se suele culpar a la TV y a la informática, pero ¿no habría que tener algunas otras cosas en cuenta?.
Parece que importa mucho, por ejemplo, que: aprendan no sólo a leer mecánicamente bien sino a interpretar lo leído; que vean leer a sus padres, comprar libros y mejor, que compren los suyos con ellos; que vean atractivos a los libros por el tema y no sólo por las ilustraciones; que valoren el esfuerzo que puede costar la lectura frente al preciso para ver TV…
Para quienes justifican lo poco que leen por su dedicación a la informática, traemos aquí estas palabras: “Es bastante poco probable, que la gente adquiera a conocimientos sin ser excelentes lectores. Los sistemas multimedia están empezando a usar vídeo y sonido para ofrecer información en formas muy atractivas, pero el texto es una de las mejores formas de transmitir detalles. Yo trato de asegurarme el leer una hora o más cada noche y un par de horas cada fin de semana”. No es respuesta de cualquier analfabeto en informática: es de Bill Gates, el magnate de la informática, creador de “Microsoft”. La daba hace unos años al padre de un adolescente que se quejaba porque éste, en su opinión, dedicaba demasiado poco tiempo a leer y demasiado a programar.
Resulta bastante significativo.











