Hoy día 30 se celebra el “Día mundial del corazón”. Los cardiólogos están preocupados por la gran cantidad de enfermedades cardiovasculares que se desarrollan y desembocan en la muerte de sus pacientes. Tanto más, cuanto que esta incidencia se podría reducir a la mitad si se hiciera ejercicio físico de forma regular.
La Federación Mundial del Corazón con sede en Ginebra hace tiempo que puso de manifiesto que la falta de ejercicio físico es el causante de más de dos millones de muertes diarias. “La falta de ejercicio, -asegura- , puede resultar tan peligrosa para el corazón como el fumar diariamente un paquete de cigarrillo y duplica la posibilidad de desarrollar enfermedades vasculares”.
Siendo esto es así, no habrá más remedio que incluir entre las obligaciones diarias la, por otra parte, muy agradable del paseo. Prescindir del coche en lo posible; subir y bajar escaleras en la manera que las rodillas lo permitan y otros ejercicios de la vida ordinaria que podamos potenciar, serán agradecidos, en forma una mejor y más larga vida de nuestro corazón. Si este ejercicio contribuye al bien físico de nuestro corazón y como consecuencia a la salud , tampoco podemos descuidar ese otro ejercicio que contribuye a que el corazón se esponje y nos sintamos satisfechos.
Está finalizando Septiembre. Los estudiantes están terminando de incorporarse a sus actividades. Los padres organizan las de sus hijos pequeños y quienes pueden hacerlo por sí mismos, planifican sus tiempos de acuerdo con su capacidad de trabajo, aficiones y posibilidades. Es el momento en el que todos, grandes y pequeños, revisamos nuestra actividad para que, sin agobios, quepan el tiempo el mayor número posible de ellas, en especial aquellas que nos satisfacen a la vez que nos descansan.
Dentro de estas satisfacciones, se llevan la palma las producidas en los tiempos dedicados a la ayuda y beneficio de los demás. En la actualidad, gracias a la generosidad de muchas personas, hay multitud de Asociaciones creadas para ello. Nacidas para la atención de necesidades concretas, a poco de iniciar su funcionamiento, se ven saturadas, cuando no desbordadas por la demanda.
Quienes nos leen con frecuencia, saben que varias veces a lo largo del año pedimos la colaboración de personas que quieran ayudar en sus tareas como voluntarias. Por eso, ahora que todos estamos en tiempos de reestructuración de horarios personales, recordamos que ser voluntario no requiere más que una dedicación de dos horas semanales.
Que hay asociaciones, ONGs, dedicadas a todo tipo de atenciones y actividades. Y que cada una de ella se encarga de dar a las personas voluntarias la reparación adecuada a los trabajos que vayan a realizar. Hay mucho que hacer en esta sociedad nuestra. Sólo es cuestión de preguntar en qué podemos ayudar.






