Actualmente, el sedentarismo, según los informes de la Organización Mundial para la salud (OMS), es una de las diez causas principales de mortalidad en el mundo, hasta el punto de provocar alrededor de dos millones de muertes al año.
Hace tan solo sólo treinta años la mayoría de las actividades cotidianas se efectuaban mediante el esfuerzo físico humano. Si requeríamos trasladarnos para comprar, ir al colegio o simplemente conversar con un amigo íbamos caminando.
La mayoría de las labores domésticas como limpiar pisos, lavar ropa, etc. se realizaban manualmente, y era mucho mayor la cantidad de trabajos manuales que en la actualidad.
La vida moderna ha traído muchos beneficios con máquinas que nos facilitan el trabajo, se suele usar el ascensor para subir -o incluso bajar- unos pocos pisos y el coche para recorrer unos cientos de metros.
Sin embargo, el cuerpo humano está diseñado para estar en movimiento, por lo que la inactividad atrofia los tejidos musculares y tendones y es un factor de riesgo para múltiples enfermedades como las cardiovasculares, hipertensión, diabetes, sensación de fatiga, dolores de espalda, depresión ansiedad, obesidad y algunos tipos de cáncer como el de colon y de mama.
Como remedio al sedentarismo, los consejos médicos atienden recomendaciones sencillas: una dieta equilibrada y ajustada a los requerimientos de cada organismo y actividad física moderada, entendiendo ésta no como arduos entrenamientos deportivos, sino actividades como bailar, paseos diarios de media hora, pilates, carreras de quince minutos, o rutas en bicicleta.
Y es que la mayoría de los beneficios que aporta el deporte se pueden conseguir con actividades moderadas como las citadas.



