Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

Algunas claves de la inesperada victoria de Trump

Posted by solidaridadmedios en noviembre 10, 2016

clinton-trumpLa idea de que los Estados Unidos es un país excepcional es bastante antigua. El primer gobernador de la colonia de la bahía de Massachusetts, John Winthrop, declaró en 1630, ante sus conciudadanos “seremos como una ciudad sobre una colina, la mirada de todos está sobre nosotros”. Está convicción, proviene de los Padres Fundadores que pensaban que los Estados Unidos son una nación providencial, aquella cuya consagración a la libertad y a la dignidad de la persona sienta las bases para un mundo nuevo y mejor. Los Fundadores creían que los estadounidenses evitarían la decadencia y degeneración de los regímenes políticos anteriores, ya que la nueva nación sería moralmente superior a cualquiera que hubiera existido antes, y que esa moralidad serviría de fundamento a su orden político.

Hoy tenemos la idea de que todo eso, o gran parte de ello, se ha ido a pique y que ese idealismo ha resultado ineficaz ante la realidad y crudeza del mundo actual. En el terreno político la moralidad parece haber dado paso a un simple moralismo y al oportunismo político. Sin embargo, aunque el futuro de los Estados Unidos tal vez sea más incierto que nunca, aun existen algunos perdurables valores e incluso una importante veta de idealismo. Esa reserva espiritual, esa veta es la que ha sabido explotar, en parte,  Donald Trump.

El hecho de que prácticamente todos los pronósticos y encuestas dieran, hasta el último momento, como ganadora a Hillary Clinton demuestra que los sentimientos profundos que mueven los corazones de los ciudadanos de cualquier nación a la hora de decidir sus preferencias electorales, o en cualquier campo de la vida, no se manifiestan normalmente de forma explícita.

A pesar de sus excesos verbales, de su racismo manifiesto o de su actitud impresentable respecto a las mujeres; Trump ha conseguido, con su oposición al sistema establecido, ilusionar a parte del pueblo americano, que le ha creído cuando les prometía el resurgimiento del papel excepcional que debe jugar la nación americana en el panorama internacional  y les ha ilusionado con una sociedad mejor y con más oportunidades laborales, aunque sea a costa del sacrificio de los que él ha denunciado como ilegales.

Otra parte del  pueblo estadounidense ha detestado la figura de Clinton por las sospechas fundadas de corrupción que pesaban sobre ella y su clara incardinación dentro del establishment o élite política dominante, continuadora de la era Obama, que ha difuminado, en parte, el papel dominante de  la “gran nación americana”.

Por otro lado, pueden haber resultado negativas electoralmente algunas de las afirmaciones de Clinton, como su promesa de dotar con cuantiosas ayudas a Planned Parenthood, la mayor patronal del aborto.

Para Hegel los Estados Unidos fueron siempre la encarnación de la modernidad, “la tierra del futuro… la tierra del deseo para todos aquellos que están cansados del histórico cuarto de trasto de la vieja Europa”. Donald Trump, con su radical proteccionismo y su distanciamiento de los planteamientos de la Unión Europea, ha conseguido reafirmar de nuevo en los corazones de sus potenciales votantes, la ilusión del sueño americano, y la posición preponderante de los Estados Unidos de América en el contexto internacional.

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Acuerdo de París: avance real o pantomima política

Posted by solidaridadmedios en noviembre 10, 2016

 

cumbre-de-marrakechYa ha arrancado la cumbre climática para activar el Acuerdo de París que se está celebrando en Marrakech entre el 7 y 18 de noviembre. Dicha cumbre  debe centrarse en aumentar los fondos destinados a las políticas de adaptación a los cambios climáticos, y especialmente en favor de los países del sur.

Como comenta James Hansen, el científico de la NASA que alertó hace tres décadas sobre los riesgos del cambio climático en el Congreso, el Acuerdo de París puede ser  “un fraude y una farsa”. Estas son algunos de sus comentarios:  “una suma de palabras y de promesas, sin acciones concretas”. “El acuerdo es una excusa que tienen los políticos para poder decir: tenemos una meta de dos grados e intentaremos hacerlo mejor cada cinco años”, “Mientras los combustibles fósiles sean los más baratos, los vamos a seguir quemando”.

Las consecuencias del cambio climático afectan al ser humano y a una clara pérdida de biodiversidad en el planeta.

Porque los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de criterios de rentabilidad inmediata en la forma de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios. Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental. Las especies tienen un valor en sí mismas y no tenemos derecho a propiciara su extinción.

No podemos sustituir una belleza natural, irreemplazable e irrecuperable, por otra creada por nosotros. Las carreteras, los nuevos cultivos, los alambrados, los embalses y otras construcciones van tomando posesión de los hábitats y a veces los fragmentan de tal manera que las poblaciones de animales ya no pueden migrar ni desplazarse libremente, de modo que algunas especies entran en riesgo de extinción.

El cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque cuando sólo se busca un rédito económico rápido y fácil, a nadie le interesa realmente su preservación. Por eso, podemos ser testigos mudos de gravísimos errores y maldades cuando se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental.

Es necesario invertir mucho más en investigación para entender mejor el comportamiento de los ecosistemas y analizar adecuadamente las diversas variables de impacto de cualquier modificación importante del ambiente. Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros. 

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El terrorismo en los ojos de un niño

Posted by solidaridadmedios en noviembre 10, 2016

los-ojos-del-ninoLos ojos de un niño no están preparados para ver según qué cosas.Pero a veces las ven y tenemos que ayudarles a que las entiendan. La realidad está ahí y no podemos obviarla, la actualidad hierve en noticias sangrientas, tremendas, injustas, grotescas, como los atentados terroristas ocurridos en París. Tal vez, tengamos que guardar ciertos sucesos fuera del alcance de los niños; sin embargo, hay cosas de las que se van a enterar y otras que tenemos que decírselas nosotros. La cuestión está en cómo hacerlo.

Si ha oído o visto algo, no podemos disimular o cambiar de tema, sino explicárselo de manera que lo entienda y no le genere angustia. Cuando la noticia sea importante o próxima, hay que adelantarse a explicarle lo que ha ocurrido antes de que reciba la información por otra vía.

Hemos de estar alerta a sus reacciones ante noticias especialmente trágicas como guerras, atentados, catástrofes, accidentes… Este tipo de contenidos suelen provocar ansiedad, miedo, inseguridad, obsesiones, tristeza, y nosotros no nos podemos quedar con los brazos cruzados. En especial, cuando se trata de un atentado terrorista hemos de tener en cuenta que lo que el terrorismo busca es causar terror y que lo consigue, por eso, debemos de activar todas las alertas.

En el caso de que nuestro hijo o hija muestre preocupación por un tema, es muy bueno facilitarle que manifieste lo que siente mediante dibujos, conversaciones, cuentos, juegos… Un dibujo puede ser una válvula de escape mediante el cual saca su angustia y canaliza sus temores.

Analicemos también cómo vivimos nosotros ese tipo de noticias. Veamos si nos angustiamos en exceso o qué comentarios hacemos, porque quizá estamos emitiendo más temor que los propios medios informativos. Transmitiremos calma si nosotros estamos calmados; si estamos ansiosos, transmitiremos ansiedad.

Vamos a explicarle las cosas al ritmo de las preguntas que nos haga, sin decir más de lo que pueda entender ni menos de lo que necesite. Debemos ser lo más claros posible y ponernos en su nivel.

Podemos aprovechar estas situaciones para hablar sobre el dolor y la muerte. Son temas que no podemos eludir y que tenemos que afrontar y enseñar a afrontar a nuestros hijos. Por desgracia, muchas noticias nos dan ocasión para tratarlos con ellos.

En algunas ocasiones tendremos que explicarles a nuestros hijos pequeños un suceso trágico. Sugerimos hacerlo de esta manera:

Desdramatizar la situación y mantener una actitud serena.

-Transmitir la idea de que las personas son buenas y que los que hacen el mal son una minoría, gente con problemas o que, en el fondo, no saben lo que hacen. Le podemos poner ejemplos positivos de gente buena y solidaria.

-Inculcarle que, a pesar de las apariencias, son cosas poco frecuentes, excepciones, y por eso son noticia.

No rehuir las preguntas. Si lo hacemos, buscará las respuestas en otro lado. Al revés, tenemos que alegrarnos porque nos lo pregunte.

Adecuarnos a la edad, a las circunstancias y al lenguaje del niño.

Comunicar optimismo y la seguridad de que todo se arreglará.

Pilar Guembe y Carlos Goñi

 

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¿Vida familiar fácil? No, pero merece la pena

Posted by solidaridadmedios en octubre 31, 2016

 familia-numerosaHay datos que empiezan a preocupar o por lo menos nos tienen que hacer reflexionar. En España, cada día hay más divorcios que matrimonios. En Europa, cada 30 segundos se rompe una familia. Y detrás de estas frías cifras no se puede ocultar el dolor y el sufrimiento que hay para un marido, una mujer, unos padres y unos hijos, todos víctimas de una situación que no se ha sabido o podido controlar.

No existe la familia perfecta. Los conflictos y los cambios forman parte de la vida familiar. Cada familia se transforma con el correr del tiempo y debe adaptarse y reestructurarse para seguir desarrollándose. En toda relación de pareja sobrevienen crisis o momentos difíciles que son completamente normales y que se inscriben dentro del proceso ordinario de maduración conyugal.

No hay que tener miedo, al fin y al cabo, un conflicto conyugal y familiar no es otra cosa que la aparición de un problema, de un obstáculo en las relaciones interpersonales, gracias a lo cual las personas pueden crecer y madurar en la medida que lo afrontan y lo resuelven. Sin la aparición de los conflictos habría que poner en duda en algunos casos la autenticidad de las relaciones interpersonales en el contexto familiar.

Los conflictos no son situaciones patológicas, sino momentos evolutivos, de crecimiento de la familia que atraviesan todos los seres humanos. No obstante, hay crisis que se acarrean durante toda la vida y pueden convertirse en disfuncionales si no se logra una solución o un cambio favorable.

Se pueden considerar tres fases en las que un matrimonio tiene que enfrentarse a un problema: prevención, gestión y resolución del conflicto. Todo esto sin olvidar que muchas veces el primer bloqueo está en la definición del problema. El no saber cuál es la raíz del conflicto impide conocer el modo de resolverlo.

La comunicación

Todos sabemos que existen los modales de la buena comunicación: sinceridad, respeto, sin ira, momento oportuno, saber escuchar, con cariño, etc. Surge espontánea la pregunta: si esto es extremadamente. simple, ¿por qué la comunicación sigue siendo el máximo responsable de los conflictos interpersonales? ¿Por qué en el ámbito matrimonial un problema de comunicación se traduce en tensiones mantenidas que son precursores de las roturas?

Actitud positiva

Cuando nuestro consorte nos propone algo, ¿lo queremos ver como nuestro peor enemigo que está aplicando la última estrategia para fastidiarnos la vida, o lo queremos ver como aquella persona que nos enamoró con locura, con la que que quiere seguir compartiendo el día a día con nosotros? Nuestra actitud frente a la vida en general, y en nuestro matrimonio en concreto, puede ser la clave para decidir si los pequeños acontecimientos diarios van a tomar forma de problemas o de fuente de unión.

Saber amar

Amar es hacer. El marido le dijo: Cariño pienso en ti todo el día. La mujer contestó: Deja de pensar, recoge el lavaplatos, tiende la ropa y escucha a tu hijo que tiene un problema en el cole. No hay amor más grande que una madre que se levanta por la noche para atender al niño que llora.

 

¿Iguales o diferentes?

familia-tres-hijosLo que más me gusta de mi mujer es … que es mujer. A los hombres, ellas nos atraen intelectual y sexualmente por su femineidad, muy distinta de nuestra masculinidad. A veces los hombres llevamos horas buscando una solución y ellas, con esa capacidad intuitiva que las caracteriza, en un segundo la encuentran. Somos diferentes, dentro de la fantástica igualdad de dignidad como personas, como trabajadores, como padres, como hijos etc. Y en esto, podemos ver la maravillosa complementariedad que nos aportan las diferencias que la naturaleza ha establecido.

Alma y cuerpo

Los que buscan la realización de la propia vocación humana y cristiana en el matrimonio, ante todo están llamados buscar una unión espiritual en el matrimonio, sin olvidarse de las realidades carnales, pues esto llevaría a una anomalía de la entrega.
Por esto la sexualidad dentro del matrimonio es un componente fundamental para el enriquecimiento y acercamiento recíproco, un excelente medidor del bienestar de la relación y una de las más delicadas fuentes de comunicación, ya que alcanzando la máxima intimidad de la entrega, nos permite alcanzar la completa unidad de los esposos. Es responsabilidad de cada uno de los cónyuges poner los medios para conciliar la diferencia de sensibilidad entre el hombre y la mujer respecto al modo de vivir la intimidad sexual.

Fidelidad

Se ha llegado a decir y escribir que una relación extramatrimonial puede enriquecer el matrimonio. Por favor, ¡seamos serios! ¿Quién, con uso de razón, puede decir que se siente más feliz si su marido se ha ido con otra? Una relación sexual, por ser tan íntima, crea unos vínculos indisolubles que no se pueden cancelar. El adulterio, rompiendo el compromiso adquirido entre los dos, abre unos lazos que condicionarán de manera inequívocamente negativa la relación y comunicación. Será imposible mantener aquella mirada limpia y sincera que nos caracterizaba antes. Fidelidad no solo del cuerpo, sino también del corazón. El compromiso adquirido con el cónyuge, es total. Por esto habrá que ser cuidadosos y prudentes en la calidad del trato diario con personas del otro sexo. Por ello tengamos muy en cuenta lo siguiente: ” Demasiadas intimidades pueden constituir una infidelidad del corazón, previo a una infidelidad del cuerpo”.

En resumen, la aparición de un conflicto tiene que fomentar la ilusión de mejorar nuestro matrimonio. Si aprendemos a gestionarlo, tendremos la clave para superarlo. Con una actitud positiva podemos estimular la necesidad de una formación continua para la solución del problema en  concreto (saber pedir ayuda, no hay que olvidar que un centro de terapia familiar puede ser un buen instrumento de lucha). Todo esto metido en un clima de alegría, imprescindible para hacer del hogar un lugar atractivo. ¿Quién ha dicho que es fácil? Pero hay que tener la seguridad que lo mejor que nos puede pasar es mantener nuestro camino con nuestro cónyuge.

Fuente: Salvatore Di Stefano

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Aburrimiento sexual

Posted by solidaridadmedios en octubre 28, 2016

amor-sin-aburrimientoQuizá sea el aburrimiento la enfermedad de nuestra época. La sociedad del bienestar nos ha dado más tiempo, pero no hemos aprendido a ocuparlo. El ocio, como la Nada en el reino de Fantasía en La historia interminable, nos va llenando de un vacío que no sabemos cómo gestionar. En muchos aspectos nos da miedo el tiempo libre, como una amenaza fantasma que no podemos controlar.

Los cambios sociales del último medio siglo han hecho que ese aburrimiento estructural invadiera también nuestras relaciones más íntimas. Así, podemos hablar de un nuevo fenómeno que afecta tanto a nuestras relaciones sociales como a nuestra salud mental: el aburrimiento sexual.

Resulta bastante evidente que la sexualidad ha sido sobrevalorada a la vez que ha sido también devaluada. El sexo ha adquirido un protagonismo inusitado a fuerza de haberse convertido en un producto de usar y tirar, en un juego. Esta jovialidad o jocosidad del sexo tiene un doble origen: en primer lugar, la revolución sexual de los años 1960, cuando se separó el acto sexual de la procreación, y, en segundo lugar, a partir de la década de 1980, cuando el temor al SIDA demonizó la consumación natural del acto sexual y buscó otras formas (o juegos) menos “peligrosos”, tanto para evitar los embarazos no deseados como el contagio venéreo.

El resultado de la primera revolución fue el olvido de la función primaria y natural del sexo: la reproducción; por su parte, el miedo a las enfermedades de transmisión sexual dio lugar a una sexualidad multiforme, con gran “jugabilidad” (término usado en los videojuegos) y abierta a un sinfín de posibilidades de diversión.

El problema de que algo nos ofrezca múltiples formas de diversión es que nos abre también la puerta al abismo del aburrimiento. Cuando el sentido de la sexualidad se pierde en pura diversión, acecha el aburrimiento como un fantasma que nos empuja, con una fuerza irresistible, a saltar de pantalla continuamente o a cambiar de pareja de juego.

Por desgracia, hay parejas que se quejan de ese mal de la época que se ha adentrado en sus lechos: el aburrimiento sexual les ha invadido o, más bien, se lo creen. Las recetas de cientos de revistas y sitios de Internet son siempre las mismas y pueden resumirse en insistir en lo que justamente genera el conflicto, es decir, en buscar nuevas formas de jugar. Evidentemente, esas “soluciones” no lo son porque se mantienen a un nivel superficial y no llegan al núcleo del problema.

Pensamos que para no caer en el engaño de ese aburrimiento sexual, debemos tener en cuenta:

Que cuando una pareja se aburre, se aburre en todo, no sólo en el sexo. Por eso, tenemos que reencontrarnos cada día y divertirnos juntos. Si nuestra pareja nos aburre es porque hemos dejado de admirarla y no podemos esperar que lo que no funciona durante el día funcione durante la noche.

Que el sexo puede aburrir cuando se busca un fin particular, como satisfacer una necesidad, no sentirse solo, olvidarse de los problemas… Hablamos, entonces, de rutina, la cual sólo halla remedio en la comunicación sincera.

Que la falta de apetencia sexual puede deberse a diversas causas como el insomnio, exceso de cansancio, preocupaciones, tristeza… síntomas que una vez más se detectan gracias a una comunicación fluida en la pareja.

Que es normal que en la vida de una pareja haya épocas de ausencia de relaciones sexuales. Ello no ha de significar falta de amor; al contrario, en esos intervalos ha de encenderse más la llama del amor, el cariño, la ternura, la comprensión, que incendiará sin duda otra vez el deseo y la pasión con una fuerza renovada.

Pilar Guembe y Carlos Goñi

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El Premio Nobel de Medicina, Shinya Yamanaka recuerda que las células madre adultas son idénticas a las embrionarias y que su uso no elimina al embrión

Posted by solidaridadmedios en octubre 28, 2016


shinya-yamanakaLa conquista, alcanzada por famoso investigador nipón Shinya Yamanaka (en la imagen), cambia el horizonte de la indagación en células madre, concibiendo inútiles los denuedos, aún estériles, con las células embrionarias. 

Pero hasta que las nacientes células pluripotentes inducidas (iPS) tengan utilización clínica, un obstáculo significativo se plantea en el empleo de retrovirus para introducir los genes que originan la reprogramación. Según informa Nature, se ha atinado con un procedimiento para obtener lo mismo, sin virus.

Yamanaka descubrió cuatro genes que proporcionan a las células la pluripotencialidad, o sea la misma capacidad, que tienen las células madre embrionarias. Implantadas en células diferenciadas, por ejemplo de piel, las transforman en células madre pluripotentes. Las iPS proporcionan tanta plasticidad como las células madre embrionarias, pero no exigen exterminar, ni clonar embriones humanos, ya que las células de partida se pueden obtener del mismo enfermo. En este aspecto, tienen las mismas prerrogativas que las células madre adultas, con el añadido de su mayor versatilidad.

Los dilemas que suscitan las iPS están en vías de solución gracias a los últimos estudios de Keisuke Kaji (Universidad de Edimburgo) y Andreas Nagy (Samuel Lunenfeld Research Institute, en el Mount Sinai Hospital de Toronto).
Las iPS logradas conservan perennemente su pluripotencialidad. Falta por investigar cómo controlar la diferenciación de estas células para que den lugar al tejido que se precise en cada caso. De modo que no se ha arribado a la última etapa, como afirma Kaji, en The Guardian: “Es un paso hacia el uso práctico de células reprogramadas en medicina, que eliminará la necesidad de recurrir a embriones humanos, como fuente de células madre”.

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal, afirma: “Ningún católico puede admitir, en ningún caso, prácticas como el aborto, la eutanasia o la producción, congelación y manipulación de embriones humanos”.

Por otra parte, el Diccionario de Bioética, afirma que “es gravemente ilícito el uso, con finalidad terapéutica, de las células madre embrionarias”.

Clemente Ferrer

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Comunicación hombre, comunicación mujer

Posted by solidaridadmedios en mayo 24, 2016

escucha-a-tu-mujerLa comunicación es vital en nuestro tiempo. Casi todo lo que fracasa en el ámbito social es por culpa de la comunicación. Con razón muchas personas culpan de su fracaso matrimonial a deficiencias en la comunicación.

Una cosa está clara: el hombre y la mujer comunican de forma distinta. La comunicación del hombre es más informativa; la de la mujer es más relacional, más social. A la mujer le interesa el proceso, explicar cómo han ocurrido las cosas, tanto o más que la conclusión.

Me contaba un amigo que su mujer había tenido un problema en el trabajo. Se lo estaba contando y cuando él se dio cuenta de por dónde iban las cosas, entonces le dijo: “Tu lo que tienes que hacer es…”. En ese momento me paró mi mujer- decía- y me dijo: “Lo que tengo que hacer ya lo sé y ya lo he hecho. Yo lo que quería contarte era lo que me había pasado”. El proceso; cómo se han desarrollado las cosas. El marido enseguida se fue a la conclusión; cómo actuar. Quizás sea cierto que la mujer descansa hablando y el hombre se cansa. Está claro que llevar una buena comunicación es imprescindible para que haya una buena relación.

Para comunicar bien hay que saber escuchar. No basta con oír. Uno pude oír un coche y estar muy centrado en otra cosa. Prestar atención a lo que el otro dice es muy importante. Dar importancia a su discurso, en el fondo, es valorar al otro. Es querer con el oído.

¡Cuántas relaciones profesionales, personales, con los hijos, se rompen por no “querer con el oído”! Por no tener el suficiente dominio de uno mismo para estar callado y escuchando lo que el otro nos quiere transmitir.¡Cuánta falta de autoestima nos encontramos en personas que no han sido escuchadas nunca! Su opinión siempre ha sido rechazada. Tenemos que tener en cuenta que escuchar al otro es valorarlo. Valorar a una persona es una manifestación de cariño.

José María Contreras

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Naturaleza o primacía del deseo

Posted by solidaridadmedios en octubre 8, 2014

matrimonio2Apasionado estudioso del islam, crítico musical y ex director de la Voz de América (VOA), Robert Reilly no suele eludir los temas controvertidos. El mes pasado publicó un libro titulado Making Gay Okay. How Rationalizing Homosexual Behaviour is Changing Everything.

“Mientras más se aleje una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclaman”. La expresión pertenece a George Orwell, pero el comunicador norteamericano Robert Reilly la hace suya en su análisis de los intentos de justificar la conducta homosexual.

En una reseña del libro en MercatorNet, Tracy Mehan III señala que la tesis de Really es que hay dos modos fundamentales de ver la realidad. Uno considera que las cosas pertenecen a una naturaleza que está ordenada a “fines que son inherentes a su esencia y que les hace ser lo que son” y tienen “propósitos innatos”. El otro modo de ver la realidad piensa que las cosas no tienen una naturaleza o fin en sí mismas, “sino solo lo que hace que estén de acuerdo con nuestros propósitos y deseos”. El primero supone una “primacía de la razón” y el segundo inclina a una “primacía del deseo” que da por bueno lo que queremos.

“El debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo se refiere en definitiva a eso: la naturaleza de la realidad”, escribe Really.

Para él, “el movimiento homosexual busca la más amplia racionalización de la revolución sexual y se dedica a extenderla. La aceptación de cada variante de la conducta sexual errónea refuerza a las otras”.

“El debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo se refiere en definitiva a la naturaleza de la realidad” (Really)

Cuando se niega la naturaleza

Pero cuando se niega la naturaleza, la justicia se reduce a lo que es deseado, en vez de lo que es razonable. Los que quieren basar su libertad sobre la supuesta falta de fines en las cosas –lo que se deduce de la negación de la naturaleza–, deberían afrontar las consecuencias de este punto de vista, escribe Really. “Lo que parece una libertad sin limites es, de hecho, la consagración de la tiranía”.

La racionalización de la conducta homosexual exige también pasar por alto o negar que vaya asociada a mayores riesgos para la salud. Citando cifras del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades,Really recuerda que el 94,1% de los diagnósticos de HIV entre jóvenes varones de 20-24 años se debían a sexo entre hombres. La misma fuente confirma que los homosexuales y bisexuales tienen una probabilidad 44 veces mayor que otros hombres de contraer el HIV, y 40 veces más que las mujeres. También tienen una probabilidad 46 veces mayor de contagiarse de sífilis y un 71% más que las mujeres. Really insiste en que la ignorancia o negación de la evidencia “es uno de los más remarcables barómetros de la fuerza de la racionalización que insiste en que esta conducta es normal o normativa”.

Saliendo al paso de otros tópicos, Really niega que los grandes pensadores de la antigua Grecia fueran favorables a la conducta homosexual. “Sócrates y Platón condenaron inequívocamente los actos homosexuales como antinaturales”, asegura Really citando varios pasajes de sus obras. Más aún, Aristóteles califica el sexo entre hombres como una de esas “cosas morbosas” mencionadas en la Ética a Nicómaco.

Cuando se niega la naturaleza, la justicia se reduce a lo que es deseado, en vez de lo que es razonable

¿Solo un prejuicio?

En unas declaraciones de Really al periodista Alvino-Mario Fantini en MercatorNet, le preguntan cómo la concepción legal sobre el matrimonio ha podido cambiar con tanta rapidez y profundidad.

“El pez se pudre por la cabeza, como dicen los chinos. Se ha ido abriendo paso a través de los razonamientos legales y de una completa separación entre moralidad y ley. Ahora podemos ver que la mayoría de nuestros jueces son positivistas, que no ven relación entre ley y moralidad. Repiten que no hay una argumentación racional contra el matrimonio sodomítico, por lo que la oposición a este debe ser considerada un prejuicio. Sin embargo, hay abundantes decisiones de la Corte Suprema desde el siglo XIX que, de un modo muy aristotélico, hablan de cuál es el papel de la familia. Pero los tribunales nunca se preguntan por estos temas; solo dicen: “Esto es un prejuicio” y siguen adelante. Los jueces se han vuelto historicistas y han abandonado las “leyes de la naturaleza y del Dios de la naturaleza” [como dice la Declaración de Independencia] en las que descansa su autoridad. Están rindiendo básicamente la naturaleza a la Historia, y haciéndolo, minan su propia autoridad para tomar decisiones. Es un tipo de suicidio moral y legal”.

Really subraya que nada permite asegurar que uno nace siendo gay. “No hay prueba de un gen gay. Científicos homosexuales que han investigado el asunto han sido muy francos al decir: ‘No hemos descubierto tal cosa, aunque por supuesto pudiera haber componentes genéticos en la predisposición”. Pero hay componentes genéticos en casi todo, por lo que eso no dice mucho. Y la cifra del 10 por ciento [de homosexuales en el conjunto de la población] es completamente irreal. Se cocinó a partir de la especulación de que cuando eres joven, antes que tu identidad sexual se consolide, puede ser inestable. Pero esa inestabilidad desaparece al final de la adolescencia y no hay nada que permita hablar de un 10 por ciento. Es más bien un dos o un tres por ciento”.

Para que esta racionalización triunfe, no solo tienes que convencerte a ti mismo, sino a todos los que te rodean.
“Estoy convencido de que un número de homosexuales tienen esa predisposición sin propia responsabilidad. Es, a menudo, el resultado de traumas de la niñez, de un abuso sexual, de la ausencia total de cariño por parte de su padre, lo que les hace buscar compulsivamente ese amor de otros varones de maneras inapropiadas. Merecen ser tratados con mucha compasión por esta compulsión, que no es responsabilidad suya, pero lo que no es compasivo es decirles que su desorden está bien, que lo único que necesitan es afirmarse a sí mismos y todo estará bien. No, no estará bien, y no decírselo es una falta de respeto”.

Necesidad de autojustificación

El periodista le hace notar que la racionalización del comportamiento inmoral y la negación de la realidad trasciende la sexualidad. Toda clase de personas —lo hacen. Filosóficamente hablando, ¿qué está ocurriendo?

“Todos tenemos apetitos desordenados y pasiones. Eso no es exclusivo de los homosexuales. Y cada vez que cedemos ante una pasión desordenada, creamos una falsa realidad para justificarla”, contesta Really.

“Como Aristóteles apunta en su Ética, el ser humano es incapaz de escoger algo a menos que lo vea como un ‘bien’ para sí mismo. Así que creamos una realidad alternativa en la que una cosa mala se convierte en buena, pero por lo general nos recuperamos de esto cuando admitimos nuestra culpa, y lo reconocemos como un mal. Entonces el orden moral se restaura. Pero si eliges cimentar tu vida en un acto inmoral —digamos que quieres ser un ladrón profesional, o que quieres un matrimonio o relación sodomítica—, entonces tienes que construir una racionalización más permanente que soporte los repetidos intentos de tu conciencia de intervenir y de decirte que debes sentirte culpable de lo que haces porque es intrínsecamente incorrecto”.

Para que esta racionalización triunfe, no solo tienes que convencerte a ti mismo, sino a todos los que te rodean. Ellos tienen que compartir esta racionalización porque, de no hacerlo, son potenciales fuentes de crítica y pueden provocar que la culpa te aplaste. Las personas que se involucran en la justificación de su mal comportamiento moral no están ‘buscando la verdad’ cuando incluyen a otros en la discusión sobre su comportamiento; están buscando proteger esa racionalización y universalizarla para salvaguardar un comportamiento que ellos desean mantener. Por eso vilipendian a cualquiera que se les opone y utilizan todos los medios para dejarlos fuera de combate. No es una búsqueda de la verdad. Es una búsqueda de la autojustificación”.

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Existencia y alcance de la finalidad en la naturaleza

Posted by solidaridadmedios en octubre 8, 2014

naturaleza-bella¿Podemos afirmar que existe finalidad en la naturaleza? Y, en caso afirmativo, ¿en qué consiste, y cuál es su alcance?

En la naturaleza existe direccionalidad, tanto en sentido débil como fuerte. La existencia de una direccionalidad débil significa que los procesos naturales se articulan en torno a pautas dinámicas y que existen, por tanto, tendencias generales cuya actualización depende de los factores que intervienen en cada caso. Cuando los procesos se desarrollan en sistemas organizados que poseen suficiente estabilidad, existe además una direccionalidad fuerte, o sea, tendencias hacia metas particulares bien definidas.

También existe un tipo especial de direccionalidad que es la cooperatividad. Tanto las entidades como los procesos naturales manifiestan una cooperatividad que permite su integración en nuevos resultados unitarios, y esa cooperatividad se extiende a todos los niveles de la organización natural.

Por fin, en los sistemas y procesos unitarios existe funcionalidad: los componentes cooperan mutuamente haciendo posible la actividad de cada uno de ellos y la del conjunto. Esa funcionalidad resulta patente en el caso de los organismos individuales; pero también se extiende a sistemas más amplios e incluso al sistema total de la naturaleza, debido a la continuidad y mutua dependencia que existe entre los niveles naturales. Cuando se considera la naturaleza como condición de posibilidad de la vida humana, puede afirmarse la funcionalidad del resto de la naturaleza con respecto al hombre.

Podría objetarse que la finalidad natural, tal como la he caracterizado, se limita a recoger características de la naturaleza cuya existencia es patente. Así es, en efecto. Existe, sin duda, otro problema relacionado con la finalidad natural: el de su explicación última. Ese problema exige ulteriores consideraciones, que se extienden hasta la metafísica y la teología natural. Por el momento, me he limitado a examinar de modo objetivo las dimensiones finalistas de la naturaleza, para sentar las bases sobre las cuales pueda plantearse la reflexión ulterior. Por tanto, si mi conclusión sólo incluye aspectos en los que todos deben coincidir, será una señal de que he conseguido mi objetivo.

La direccionalidad, la cooperatividad y la funcionalidad son dimensiones que se refieren al modo de ser de las entidades y procesos naturales; responden a su dinamismo y estructuración, no son algo sobreañadido ni tampoco son resultados accidentales: son dimensiones constitutivas de lo natural.Propiamente son modos de obrar, que manifiestan modos de ser. La direccionalidad y la cooperatividad equivalen a la existencia de potencialidades específicas de tipo tendencial, cuya actualización no se produce de modo necesario, sino en función de las circunstancias; la funcionalidad corresponde al despliegue de esas tendencias cuando se dan las circunstancias que permiten la existencia de organizaciones estables.

El concepto de finalidad natural, tal como lo he delimitado, representa dimensiones reales de la naturaleza; y esas dimensiones se refieren al modo de obrar de lo natural y, por tanto, a su modo de ser. Esas dimensiones deben tenerse en cuenta cuando se pretende conseguir una representación fidedigna de la naturaleza, ya que expresan importantes características de lo natural: si se prescinde de ellas, será imposible reflejar adecuadamente el carácter dinámico y tendencial de la naturaleza, que conduce a sistemas cuya organización posee un alto grado de funcionalidad.

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El Estado tiene el deber de proteger la vida del no nacido y la maternidad

Posted by solidaridadmedios en octubre 8, 2014

proteger-al-no-nacidoCasi 30 años después de la despenalización del aborto, todavía no se ha establecido en España un sistema legal que tutele la vida del concebido por nacer ni un sistema de ayudas públicas a las embarazadas. Para remediar este vacío, una plataforma de juristas insta a actualizar la legislación española de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Los contrarios a la nueva reforma de la ley del aborto, propuesta por el gobierno español, opinan que volver a un sistema de indicaciones supone un retroceso para los derechos de la mujer. Pero no dicen nada acerca de los derechos del no nacido, la otra parte afectada por este debate.

Esto indica hasta qué punto se han alejado de la doctrina del Tribunal Constitucional, que plantea el aborto como un conflicto entre los derechos de la mujer y la protección de la vida del nasciturus. “Ni esta puede prevalecer incondicionalmente frente a aquellos, ni los derechos de la mujer pueden tener primacía absoluta sobre la vida del nasciturus, dado que dicha prevalencia supone la desaparición, en todo caso, de un bien no solo constitucionalmente protegido, sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional”, dice lasentencia 53/85 (fundamento jurídico 9).

También el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha señalado que el aborto no es un asunto privado ni un derecho incondicional de la mujer, ya que “el derecho a la vida privada de la mujer debe ser ponderado con otros derechos en conflicto, incluyendo los derechos del niño no nacido”.

Siempre será más fácil encontrar un terreno común en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que en las posturas de poder

El Derecho, contrapeso del poder

El manifiesto presentado el 16 de julio por la plataforma Juristas por la Tutela de los Derechos Fundamentales se hace eco de la jurisprudencia de ambos tribunales, pues creen que es un terreno firme para acercar posturas en un debate demasiado ideologizado. “En España el debate sobre el aborto se ha planteado desde posturas de poder”, lamentó en la presentación José Gabaldón López, vicepresidente emérito del Tribunal Constitucional y uno de los firmantes del manifiesto.

En el acto también participaron Ramón Rodríguez Arribas, otro vicepresidente emérito del Tribunal Constitucional; María Calvo Charro, profesora titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid; y Verónica Ester Casas, abogada del Estado. Los cuatro explicaron el sentido del manifiesto y de la plataforma que se ha constituido para impulsar el debate jurídico por el que aboga el texto.

Hasta ahora, han firmado el manifiesto 281 juristas del ámbito público y privado. Más de un centenar son profesores (de ellos, 40 catedráticos). Hay abogados de empresas y despachos; juristas que son diputados o senadores; y otros muchos que ejercen o han ejercido funciones en altas instituciones del Estado y de la Justicia.

En el terreno común de los derechos fundamentales

El manifiesto no entra a valorar la nueva reforma de la ley del aborto ni las anteriores. Se limita a diseñar un marco jurídico muy amplio, para que sirva de terreno común a los legisladores de cualquier orientación ideológica y creencia religiosa.

Aunque la idea del “terreno común” en el debate sobre el aborto no está libre de ambigüedades, como ocurrió con la oferta de Obama a demócratas y republicanos  siempre será más fácil encontrarlo en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que en las posturas de poder.

El grupo de parlamentarios estadounidenses Democrats for Life también planteó la ayuda a la mujer embarazada como un factor de consenso

Elementos clave de ese marco jurídico son:

–La protección efectiva de la vida del no nacido. La sentencia 53/85 fue clara al respecto: la vida humana concebida merece protección desde el primer momento y es distinta de la vida de la madre (cfr. FJ 5).

–Lo anterior implica que el Estado está obligado a establecer un sistema de garantías –incluidas las normas penales– que tutele la vida del nasciturus y evite su desprotección absoluta. De nuevo, es el TC quien recogió expresamente esta obligación en la sentencia de 1985 (cfr. FJ 7).

–Cuando se planteen “graves conflictos” entre los derechos de la mujer y la protección de la vida del nasciturus, “el intérprete constitucional se ve obligado a ponderar” esos bienes, “tratando de armonizarlos si ello es posible o, en caso contrario, precisando las condiciones y requisitos en que podría admitirse la prevalencia de uno de ellos” (FJ 9). Por eso, explica el manifiesto, si el legislador opta por despenalizar el aborto en los supuestos de grave riesgo para la vida o la salud de la madre, debe establecer unas medidas que permitan la comprobación rigurosa de esos hechos.

–Aunque el manifiesto no lo menciona, parece claro que el requisito de la ponderación entre los bienes en conflicto hace incompatible con la Constitución española una situación de aborto libre durante las primeras 14 semanas del embarazo, sin necesidad de alegar causa alguna, como permite la reforma de 2010. Lo que sí recuerda el manifiesto es que “de acuerdo con la doctrina constitucional y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el aborto no es un derecho de la mujer”.

–Otro elemento del marco común es la “adecuada protección social de la maternidad”, que apoye a las embarazadas y les facilite “información sobre las ayudas” a que tienen derecho, así como “de las consecuencias de tipo médico” del aborto. En Estados Unidos, el grupo de parlamentarios Democrats for Life también planteó la ayuda a la mujer embarazada como un factor de consenso (cfr. Aceprensa, 11-05-2009).

–Y, finalmente, la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios que no quieran participar ni colaborar con abortos.

Este marco jurídico de mínimos pone en evidencia la radicalidad de la ley del aborto de 2010, que hizo completamente invisible al no nacido. Y, por eso, se ha convertido en “algo” fácilmente desechable.

El filósofo Julián Marías advirtió hace años sobre las consecuencias de hacer invisible al feto: se empieza enmascarando la realidad del aborto con sus fines y se acaba actuando “como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto –se pensaría que protegido– en el seno materno; lo cual añade gravedad al hecho”.

Juan Meseguer

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