Solidaridad y Medios

Solidaridad integral en los Medios de Comunicación

“Sí, Dios juega a los dados puesto que El está seguro de ganar”

Posted by solidaridadmedios en junio 9, 2018

Frente a la conocida  frase de Einstein   “Dios no juega a los dados con el universo”, el  científico Christian de Duve, premio Nobel, afirma que Dios juega a los dados sin que, por eso, se caiga en un azar incontrolado, y lo expresa con esta frase: “Sí, juega, puesto que Él está seguro de ganar”. La conclusión de Monod era: “El hombre sabe ahora que está solo en la inmensidad indiferente del universo de donde ha emergido por azar”;  Christian de Duve comenta: “Esto es, por supuesto, absurdo. Lo que el hombre sabe -o, al menos debería saber- es que, con el tiempo y la cantidad de materia disponible, ni siquiera algo que se asemejase a la célula más elemental, por no referirnos ya al hombre, hubiera podido originarse por un azar ciego si el universo no los hubiese llevado ya en su seno”.
Y añade: “El azar no operó en el vacío. Actuó en un universo gobernado por leyes precisas y constituido por una materia dotada de propiedades específicas. Estas leyes y propiedades ponen coto a la ruleta evolutiva y limitan los números que pueden salir. Entre tales números se encuentran la vida y todas sus maravillas, incluido el sustrato de la mente consciente” .

Así pues, la cosmovisión actual muestra que el universo en el que vivimos está atravesado por una especie de inteligencia inconsciente. No pretendo tomar literalmente esta expresión, porque una inteligencia no puede menos que ser consciente. Se trata, sin embargo, de una metáfora muy apropiada para expresar que en la naturaleza existe un dinamismo que se despliega como si poseyera una inteligencia, y por cierto bastante sofisticada.
En definitiva, la cosmovisión científica actual resulta muy coherente con la existencia de un Dios personal creador que gobierna la creación.

En efecto, parece lógico afirmar que el mundo no ha existido siempre en su estado actual, sino que proviene de estados anteriores en los que poseía grados menores de organización, y que remontándonos hacia atrás en el pasado, llegaríamos a un estado primitivo enormemente diferente del actual y de cuanto puede ser producido con los medios actuales en los laboratorios. No sabemos con total certeza si el modelo de la “gran explosión” es verdadero; y aun suponiendo que lo fuera, no podríamos afirmar que coincidiera con la creación del universo: podría haber sido el resultado de procesos físicos anteriores. Pero parece claro que ha existido una evolución cósmica y biológica en la que han ido apareciendo seres dotados de sucesivos grados de complejidad.

En tal caso, parecería lógico admitir que Dios no ha querido crear de una sola vez todo lo que existe, sino que ha preferido crear el universo en un estado incompleto, con la capacidad de desplegar unas virtualidades cuya actualización conduce a nuevos estados que, a su vez, poseen nuevas virtualidades, y así sucesivamente, hasta llegar al estado actual. Esta representación implica que el plan creador parece extenderse a lo largo de enormes períodos de tiempo, contando además con la continua colaboración de las criaturas.

La creatividad de la naturaleza iría de la mano con la acción divina que la hace posible y al mismo tiempo la utiliza para llegar a los resultados deseados. Como también afirmó Einstein  “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir”. Su mano parece estar permanente detrás del complicado entramado de la naturaleza y el cosmos.

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Tener conversación en la familia

Posted by solidaridadmedios en junio 9, 2018

 «Había otras causas de esa soledad —escribe Dorothy Parker— que se remontaban muy atrás, a cuando eran novios. Ella trató de recordar de qué hablaban antes de casarse, cuando estaban prometidos, y le pareció que nunca habían tenido gran cosa que decirse. Pero antes, eso no le preocupaba, e incluso experimentaba la satisfacción de que su noviazgo iba bien, pues siempre había oído decir que el verdadero amor no se expresa con palabras. Además, en aquel entonces los besos y tonteos les tenían siempre ocupados. Pero resultó que el verdadero matrimonio parecía ser igualmente silencioso, y al cabo de siete años de vida en común no es posible confiar en los besos y en todo lo demás para llenar los días y las noches.»

Antonio Vázquez ha escrito que el matrimonio es, entre otras cosas, cincuenta años de conversación. Que es preciso cultivar el deseo de conocer y conocerse, de intercambiar impresiones, de comunicarse. Por eso, quienes desde el noviazgo centran sus aspiraciones en el atractivo físico, o en el sexo, y construyen sobre eso una relación sin mucho más cimiento, bien pronto se encuentran con el aburrimiento y la soledad.

En absoluto quiero con todo esto proponer un rechazo puritano al cuerpo, sino simplemente poner la atención en la necesidad de cultivarse, de tener conversación, de formarse opinión sobre las cosas, de tener áreas de interés amplias, de ganar en profundidad interior. Quien no cultiva esa profundidad interior, acaba siendo una persona superficial, frívola, reducida a los primeros estratos de la vida, y que pasa por ella como si estuviera en una apresurada visita. Se convierten poco a poco en gente ficticia, con pocas ilusiones de cierto fuste, guiados casi siempre por los comportamientos de su entorno, encuadrados dócilmente en las costumbres de moda.

Es llamativo comprobar cómo el espíritu de algunos hombres y mujeres envejece prematuramente por esa superficialidad, y en cambio otros permanecen jóvenes y animosos hasta el final de sus días. Por eso debemos hacer lo posible para que no se detenga un día el reloj de nuestra vida, y para que, si alguna vez vemos que se detiene, sepamos ponerlo de nuevo en marcha cuanto antes. Todos tenemos dentro muchos recursos aún sin usar, talento que no hemos aprovechado, fuerzas que nunca hemos puesto a prueba. Por eso, por muy ocupados o cansados que estemos, no podemos dejar de avanzar, de aprender y de ser receptivos a las ideas de otros.

Para tener conversación hay que aprender a escuchar. Y a veces no lo hacemos porque estamos demasiado ocupados recordando algo que tiene que ver con lo que nos cuentan, y lo estamos preparando para soltarlo en cuanto haya una pausa. Y quizá son conversaciones animadas, en las que unos a otros se quitan la palabra, pero en las que apenas se escucha.

La conversación hay que buscarla. No podemos quedarnos ahí, esperando a que llegue. Hay que buscarla con inteligencia. Y para ello, quizá lo primero es no querer presumir de inteligente, no tener la petulancia de querer demostrarlo a cada momento, sino mostrarnos abiertos y receptivos, de modo que ampliemos cada día nuestro abanico de intereses.

No podemos conformarnos con esas conversaciones excesivamente convencionales cuyo principal protagonista es el tópico. No podemos ser de esas personas que, cuando se encuentran contigo, cruzan dos o tres frases de compromiso, pero enseguida tienen que despedirse, pretextando un pequeño quehacer, porque, en realidad, tienen tan poca conversación que casi nada les interesa, se aburren, y no saben qué decir.

Las buenas conversaciones dejan siempre poso, y cuando la conversación ha pasado, vienen de nuevo a la memoria las ideas, los argumentos expuestos por unos y otros, y por uno mismo, y se nos ocurren nuevas ideas, y nace la ilusión de continuar esa conversación, ese encuentro.

Alfonso Aguiló

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Solidaridad es mucho más que filantropía

Posted by solidaridadmedios en junio 9, 2018

La persona realmente solidaria se implica en las tareas humanas y además procura mover a otros a que tomen conciencia de la raíz de donde provienen todos los males, y dentro de sus posibilidades  procuren poner remedio a tantas injusticias, a las deplorables condiciones en que viven muchos hombres, que constituyen una ofensa a la dignidad humana.

Sentirnos solidarios de los demás hombres en sus problemas y carencias, en su ignorancia y falta de recursos económicos, no puede ser un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas, sino la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

La verdadera solidaridad nos impulsa a sentir un hondo respeto por las personas, por toda persona, a no permanecer jamás indiferentes ante las necesidades de los demás. De cada uno de nosotros se debería poder decir al final de la vida que pasamos nuestra existencia “haciendo el bien” en el ambiente en que se desarrolla nuestra vida: en la familia, en los compañeros de trabajo, en los amigos, en aquellos que encontramos en el camino por cualquier motivo.

La esperanza en el Cielo de los creyentes no debilita el compromiso en orden al progreso de la sociedad, sino por el contrario le da sentido y fuerza para promover a su alrededor un mundo más justo y más humano. Es preciso que los cristianos sepamos poner en nuestras relaciones cotidianas de familia, amistad, vecindad, trabajo y esparcimiento, el sello del amor cristiano, que es sencillez, veracidad, fidelidad, mansedumbre, generosidad, solidaridad y alegría.

Un ejemplo impactante de esta verdadera solidaridad lo constituye el trabajo que desarrollan los profesionales del Centro de Cuidados Paliativos Laguna de Madrid. A continuación transcribimos algunas palabras del presidente de la fundación que hizo posible la creación de este centro:

“El dolor sólo puede afrontarse, y ser derrotado, si es atendido. Negado y temido, crece” . Esta cita, de un conocido escritor del siglo XIX, tiene más vigencia que nunca en esta sociedad en la que nos encontramos en este momento, en pleno siglo XXI.
 
Porque cada día es mayor el número de personas dependientes, ancianas o que sufren enfermedades en fase avanzada sin expectativas de curación.

Para estos casos, en los que aliviar, escuchar y acompañar es la opción más efectiva, existen los Cuidados Paliativos , un modo muy especial de atender a los pacientes y a sus familias.

Acompañar hasta el final, enseñar a vivir hasta el último minuto con la conciencia de que dar vida a los días es mucho más que sumar días a la vida. Esa es la misión de los Cuidados Paliativos que apoyamos en nuestro Hospital Laguna.

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El olvido de la familia esta causando grandes males

Posted by solidaridadmedios en junio 6, 2018

Muchos analistas han coincidido en apuntar que la actual situación económica es fruto de una importante crisis de valores. En este sentido, parece que el individualismo y el consumismo no han fomentado la responsabilidad de los ciudadanos. En este sentido debemos poner de manifiesto la relevancia de la familia y de la educación en valores para garantizar el desarrollo de un contexto social justo y responsable.

Con la acostumbrada agudeza italiana, sentenciaba un simpático humorista “esta no es una sociedad de responsabilidad limitada; esta es una sociedad de irresponsabilidad ilimitada”. Sin duda una de las principales razones de esta crisis está muy bien recogida en esta sentencia.

Lo característico del ser humano es su trascendencia sobre el mundo natural en el que vivimos y del que, sin embargo, estamos necesitados. Por eso solo somos personas humanas si nuestra trascendencia sobre este mundo material sensible es real (por la realidad de la razón) y existencial (por su carácter concreto), es decir, si existe Dios; y, al mismo tiempo, si concebimos este mundo como algo que nos condiciona, pero no nos domina, o sea, si lo entendemos como algo que hemos de cuidar.

El enlace entre la condición trascendente del ser humano y su condición de cuidador de la naturaleza se hace a través de la familia. Puesto que ella es el lugar por excelencia en el que cada persona es aceptada por sí misma, ha sido considerada desde antiguo como una institución religiosa. Y, de otra parte, en la familia, precisamente por el valor absoluto que se le concede a la persona, a cada persona, por apreciarse lo que significa el regalo de la vida humana, se desea cuidar el mundo en el que la vida de las personas se desarrolla.

Dicho en otros términos, solo en la familia o a través de la existencia de ella, es posible aprender qué significa responsabilidad. Riquezas y Estado son pseudomorfismos, modos de sustitución engañosa de la familia. Se pretende que el dinero me pueda proporcionar libertad y seguridad, la felicidad que la familia me puede dar. Pero no es capaz de ello. Se imagina, por la parte contraria, que el Estado me puede proporcionar seguridad y libertad, la felicidad que la familia me puede dar. Pero es totalmente incapaz de ello, porque, además, una cosa es el gobierno político de la comunidad —siempre necesario— y otra el moderno estado soberano.

Múltiples fuerzas, de modo más o menos conscientemente según los casos, vienen desde hace años empujando a la sociedad española hacia la marginación de la familia. Los resultados están a la vista: falta de población, falta de educación, falta de unidad, falta de felicidad. La sociedad española cada vez está más desunida —en todos los planos— y más triste. Está, además, cada vez más pobre.

Investigaciones recientes muestran con datos impresionantes —desde que los poseemos con cierta seguridad, a partir del siglo XIX— cómo las llamadas “familias numerosas” son, en la historia de España, responsables de la mayor parte de nuestro crecimiento económico. Y ello, a pesar de haber sido vampirizadas por quienes solo se ocupan de su riqueza personal, bien en el ámbito privado del mercado, bien a través del manejo de los impuestos indirectos (que gravan sobre todo a las familias) e incluso de los directos.

El  espectáculo de la sociedad española actual, que vive en y del conflicto permanente: en lo familiar —tasa de divorcios—, en lo económico —intraempresarial y de mercado—, en lo político —unas regiones contra otras, unos partidos contra otros—, moral —izquierda o derecha—, religioso —cristianismo o laicismo estatalizante—, debería encontrar término lo antes posible. Es la unidad, por el contrario, la que potencia todas las acciones y la que nos hace felices. 

Ni siquiera parecen darse cuenta de lo más evidente: una verdadera unidad, que solo se da en el respeto de la justa diversidad, es el único camino inteligente y favorable para todos y cada uno. Pero el problema es más grave todavía: la mayor parte de los pocos que se dan cuenta, no saben cómo engendrar la unidad. Lo intentan con leyes y con campañas mediáticas. Imposible. Solo la institución familiar es capaz de educar en ese espíritu, y, por tanto, solo ella puede engendrarla y de garantizarla.

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El origen de nuestra especie

Posted by solidaridadmedios en junio 6, 2018

Como todo el mundo sabe, los animales actuales que están más próximos al hombre son el chimpancé y el gorila; su parecido biológico, es realmente sorprendente.
Sin embargo, sabemos por la paleontología que hubo en otros tiempos seres aún más parecidos. Sus fósiles, después de muchos años de estudios y comparaciones, han sido agrupados por los expertos, principalmente, en cuatro grupos: Australopitecos, Homo hábilis, Homo erectus y Homo sapiens. Aunque durante muchos años se especuló sobre si habrían ido adoptando la postura erguida paulatinamente —por eso sólo al tercero de ellos se le denominó erectus—, hoy se sabe que ya los primeros australopitecos estaban exclusivamente adaptados al andar bípedo.

Los australopitecos aparecieron hace unos cuatro millones de años, y sus restos más recientes son de hace algo más de un millón de años. Todos los fósiles que pertenecen con seguridad a australopitecos se han encontrado en un sólo continente: África.
Los australopitecos son unos homínidos de pequeña estatura, su talla media era de 1 m. 20 cm.
Su capacidad craneal era superior a la de cualquier animal de la actualidad, excepto el hombre. Su cerebro tenía un volumen de unos 500 cc., similar al del actual gorila, pero éste es cinco veces más corpulento. El tamaño del cerebro de los australopitecos no sufrió variaciones apreciables en sus casi cuatro millones de años de existencia.

Hace más de dos millones y medio de años aparece, también en África, el Homo hábilis. Sus últimos restos datan de algo más de un millón de años. Según parece, se extendió por parte del continente asiático, ya que hay restos en la isla de Java que se atribuyen a esta especie. En aquella época, y hasta tiempo después de la aparición del Homo sapiens, esta isla, junto con otras cercanas como Borneo y Sumatra, se encontraban unidas al continente.
Desde hace poco más de dos millones de años, el Homo hábilis consigue desarrollar una industria lítica (“olduvaiense”) gracias a la adquisición de una capacidad a la que ningún ser vivo había llegado hasta ese momento: la habilidad de utilizar instrumentos secundarios. Sus instrumentos son toscos y van mejorando lentamente a lo largo de cientos de miles de años sin sufrir ningún salto cualitativo.
Su capacidad craneal va creciendo con el tiempo desde 500 hasta una media de 700 cc.

El Homo erectus aparece en África hace más de un millón y medio de años. Después se extiende por algunos lugares de Asia —se encuentran restos en Java y China— y de Europa. Vivió hasta hace unos cien mil años. Hay fósiles que, probablemente, pertenecen a otras especies, aunque el origen sería común. Por ejemplo, en Europa, desde el Homo antecesor (800.000 años), pasando por el Homo heidelbergensis, hasta el hombre de Atapuerca (200.000 años), pero sus capacidades son semejantes a sus coetáneos.

Hereda la industria lítica de Homo hábilis. Ésta permanece en algunos lugares hasta hace 350.000 años. En otros, aparecen la industria “abebillense” (700.000-390.000) y la “acheulense” (400.000-120.000). Todas éstas se van perfeccionando con el tiempo pero, según parece, sólo con la industria “acheulense” se produce un salto cualitativo. Vemos, pues, que durante casi un millón de años, la mayor parte de su existencia, no consiguió mejorar la industria lítica heredada del Homo hábilis.
Su capacidad craneal crece, también, desde 700 a unos 1400 cc.

El Homo sapiens es nuestra propia especie. hasta ahora su antigüedad se databa hace unos 200.000 años, pero si se confirman los datos de un reciente descubrimiento de restos fósiles de cinco sapiens en el yacimiento de Jebel Irhoud en Marruecos,  el origen de  nuestra especie podría datar de hace 300.000  años.

La capacidad craneal media del hombre en la actualidad es de 1450 cc. y no ha sufrido variaciones apreciables con el tiempo. El hombre de Neandertal parece que tenía una media algo superior: unos 1500 cc

Desde su aparición, mejora las industrias líticas anteriores, dando lugar a saltos cualitativos de forma cada vez más rápida: “musteriense” —desde hace algo más de 100.000 años hasta unos 45.000—, “chatelperroniense” —45.000—, “auriñaciense” —35.000—, “gravetiense” —28.000—, “solutrense” —22.000—, “magdaleniense” —13.000—, “Mesolítico” —9000 a.C.—, “Neolítico” —4000 a.C.—, la “Edad del bronce” —3000 a.C.—, la “Edad del hierro” —1500 a.C.—, etc.

Es el primero que entierra a los muertos, los más antiguos enterramientos encontrados son de hace 100.000 años. También es el primero que hace arte; los primeros objetos u obras de este tipo que poseemos datan de hace unos 40.000 años. Hace más de 8.000 años inventó la agricultura y, antes, había aprendido a domesticar animales.

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La paz vendrá

Posted by solidaridadmedios en junio 6, 2018

Mi amigo Pepe  es un antimilitarista furibundo. Vive, desde hace tiempo obsesionado por el tema de la guerra. Se sabe de memoria el número de cabezas atómicas que tienen cada uno de las grandes potencias nucleares, la instalación de los misiles, la capacidad de sus portaviones y bombarderos, la cifra de los posible megatones que podrían hacer estallar.

Pepe no se contenta con conocer las cosas: las pone en acción. No hay manifestación antibelicista o ecologista en la que no tome parte. Es experto en pancartas, en slogans, en canciones pacifistas. No fue objetor de conciencia porque descubrió el antimilitarismo cuando ya quedaba lejos el servicio militar, aunque aún sueña a veces con los años de cárcel que hubiera podido pasar en caso de haber sido tan gloriosamente objetor.

Para compensar este retraso, Pepe  es un profesional de la manifestación , ha gritado cuatro veces a la puerta de instituciones europeas y ha participado ya  en cuarenta y dos, -contadas las lleva-, manifestaciones contra la guerra  Aún enseña con orgullo la cicatriz (“la condecoración”, según él) que un policía  le produjo en una de sus algarabías.

Pero lo extraño es que, con todo este pacifismo, se  olvida de Pepa, su coleguilla matrimonial  y que ella, en su vida cotidiana, no quiere saber nada de plataformas antibélicas porque, aunque valore la paz, tiene que andar de puntillas en su casa cuando llega Pepe. Porque Pepe  es discutidor en la oficina, intolerante con su mujer, duro con sus hijos, despectivo hacia su suegra, áspero con su portero y sus vecinos y toda la paz que sueña para el mundo se olvida de cultivarla en su casa.

Da  la impresión de que , como muchos de nuestros contemporáneos, vive angustiado ante la idea de que un día un militar o un político idiota apretará un botoncito que hará saltar el mundo en pedazos, y no se da cuenta de que hay en el mundo no uno, sino tres mil millones de idiotas que cada día apretamos el botoncito de nuestro egoísmo, mil veces más peligroso que todas las bombas atómicas.

A Pepa le  preocupa, claro, la posible gran guerra; pero más le preocupa que, mientras tememos esa grande, no veamos siquiera esas mil pequeñas guerras de nervios y tensión en las que vivimos permanentemente sumergidos. Ser solidarios y justos en lo ordinario es la célula de la Solidaridad de cada día. 

¡Qué pocas personas pacíficas y pacificadoras se encuentra uno en la vida ordinaria!. Hablas con gente, y a la segunda de cambio te sacan sus rencorcillos, sus miedos; te muestran su alma construida, si no de espadas, al menos, de alfileres. ¡Qué gusto, en cambio, cuando te topas con ese tipo de personas que irradian serenidad; que conocen, sí, los males del mundo, pero que no  viven obsesionados por ellos; que respiran ganas de vivir y de construir!

Si tú crees que una sonrisa es más fuerte que un arma; si crees en el calor y la fuerza de una mano que saluda; si tú crees que lo que une al hombre es más importante que lo que divide; si tu crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro….

Si sabes tratar al prójimo con amor de hermano; si sabes siempre y por encima de todo buscar la esperanza; si sabes cantar la felicidad de los otros y la tuya propia; si sabes escuchar a quien te necesita sin pensar que por ello pierdes el tiempo y le das una sonrisa…

Si sabes aceptar la crítica y no la devuelves con acritud; si sabes aceptar un parecer distinto al tuyo; si piensas que eres tú el que debe dar el primer paso; si la injusticia que sufre tu hermano te hace reaccionar como la injusticia que se hace contigo….

Si sabes compartir con otro tu pan y unir a él tu corazón; si sabes que el perdón llega más lejos que la venganza; si aceptas tu propia culpa y no la descargas en los demás….

Si comprendes que la cólera es una debilidad y  no una prueba de fuerza; si para ti siempre es el otro tu hermano; si estás a favor del pobre y del oprimido sin creerte un héroe; si crees que el amor es la única arma del diálogo; si crees que la paz es posible, entonces la paz vendrá.

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Día mundial del medio ambiente

Posted by solidaridadmedios en junio 6, 2018

Hoy día  5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. En este tema se han desarrollado diversas visiones y líneas de pensamiento acerca de la situación ambiental del planeta y de las posibles soluciones. En un extremo, algunos sostienen a toda costa el mito del progreso y afirman que los problemas ecológicos se resolverán simplemente con nuevas aplicaciones técnicas, sin consideraciones éticas ni cambios de fondo. En el otro extremo, otros entienden que el ser humano, con cualquiera de sus intervenciones, sólo puede ser una amenaza y perjudicar al ecosistema mundial, por lo cual conviene reducir su presencia en el planeta e impedirle todo tipo de intervención.

Entre estos extremos, la reflexión debería identificar posibles escenarios futuros, porque no hay un solo camino de solución. Esto daría lugar a diversos aportes que podrían entrar en diálogo hacia respuestas integrales.

Es necesario, más que nunca, saber escuchar y promover el debate honesto entre los científicos, respetando la diversidad de opiniones. Pero basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común. La esperanza nos invita a reconocer que siempre hay una salida, que siempre podemos reorientar el rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas.

Sin embargo, parecen advertirse síntomas de un desequilibrio y deterioro claros, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación, que se manifiestan tanto en catástrofes naturales regionales como en crisis sociales o incluso financieras, dado que los problemas del mundo no pueden analizarse ni explicarse de forma aislada.

Hay regiones que ya están especialmente en riesgo y, más allá de cualquier predicción catastrófica, lo cierto es que el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista, porque hemos dejado de pensar en los fines de la acción humana.

No nos podemos conformar con una ecología superficial o aparente que consolida un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad. Como suele suceder en épocas de profundas crisis, que requieren decisiones valientes, tenemos la tentación de pensar que lo que está ocurriendo no es cierto.

Si miramos la superficie, más allá de algunos signos visibles de contaminación y de degradación, parece que las cosas no fueran tan graves y que el planeta podría persistir por mucho tiempo en las actuales condiciones. Este comportamiento evasivo nos sirve para seguir con nuestros estilos de vida, de producción y de consumo. De este modo el ser humano se las arregla para alimentar todos los vicios autodestructivos: intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera.

Sin embargo en algunos países hay ejemplos positivos de logros en la mejora del ambiente, como la purificación de algunos ríos que han estado contaminados durante muchas décadas, o la recuperación de bosques autóctonos, o el embellecimiento de paisajes con obras de saneamiento ambiental, o proyectos edilicios de gran valor estético, o avances en la producción de energía no contaminante, en la mejora del transporte público.Estas acciones no resuelven los problemas globales, pero confirman que el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente.

Como el ser humano ha sido creado para amar, en medio de sus límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado. Esta es la línea a seguir por parte de todos los países y sus habitantes. 

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Corazón grande

Posted by solidaridadmedios en junio 6, 2018

A veces nos extrañamos cuando vemos en otros manifestaciones tan claras y patentes de egoísmo como son: el afán de poseer (llámese “consumismo”); el culto al cuerpo; la queja fácil ante el mínimo dolor o contrariedad; y en las que vemos reflejadas esa ausencia de solidaridad o de pensar en los demás.

El que nos extrañen o nos produzcan cierta violencia interior, puede estar originado en que esas conductas de  “otros” son fiel reflejo de las nuestras, al menos algunas, es verdad que no vamos a tener cada uno todas las actitudes insolidarias y todas a la vez… ¡qué agobio!

A poco que nos conozcamos, a nosotros mismos y la naturaleza humana, veremos que tenemos una gran capacidad de dar y un corazón muy grande para abrirlo hacia las necesidades ajenas, no faltan muestras de ello. Pero, al mismo tiempo, la sociedad y el mundo en el que nos movemos (que no nos engañemos formamos y Deformamos todos) nos hace guiños para ir por otros derroteros. Por ejemplo: si tengo un piso en la ciudad, por qué no tener otro en la sierra o en la playa; este coche que ya tiene 6 años está un poco pasado de moda, vamos a por el último modelo; obtengo en mi negocio un beneficio del 25% por qué no ir hacia el 50%… caiga quien caiga, etc.

Y como consecuencia, no es que “a priori” uno diga: “me trae al fresco el sufrimiento ajeno, la escasez de medios dignos de vida que padece, los malos tratos sufridos, las situaciones de guerra o hambruna”, la soledad de los que tenemos al lado… Sí, sí que nos importa, pero como nuestra cabeza y nuestro corazón ya están llenos de nuestras propias… digamos “necesidades”, así no vemos las del resto del planeta, ni siquiera las más cercanas.

Las personas que dedican algunas horas de su día o de su semana a iniciativas solidarias, su primera respuesta es: “recibo más de lo que doy”.

Ya sea aquella mujer, con osteoporosis desde muy temprana edad, que después de sus horas de trabajo retribuido y de atender su familia, dedica muchas horas a tantas personas con su mismo problema, que se da cuenta de que sus dolores, o limitaciones por la enfermedad, siempre son menos que los de otros; o aquellas otras (diferencio sexo porque suelen ser mayoría) que dedican una gran parte de su vida a cuidar a sus ascendientes enfermos, ancianos o a afectados por Alzheimer, y que no quejándose ni dejando a un lado el problema, realizan la mayor de las actividades solidarias para la sociedad en la que viven, sabiendo entrever, por encima del cansancio, ese cariño y agradecimiento que reciben de los enfermos.

Tu corazón no es más pequeño, ¡ensánchalo!

 

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Espontaneidad, ¿hasta dónde?

Posted by solidaridadmedios en marzo 17, 2018

“Mamá, es que no lo entiendes. La gente joven dice lo que piensa, sin hipocresías.” Así defendía una joven adolescente la escasa educación y diplomacia de una amiga suya a la que había invitado a pasar unos días con ellos durante las vacaciones.

Sin duda, la espontaneidad es un valor emergente en la sociedad de nuestros días. Ser espontáneo y natural es algo que hoy —afortunadamente— se valora mucho. Hay una gran pasión por todo lo que significa apertura y claridad. Un elogio constante de las conductas que revelan autenticidad. La gente joven tributa un apasionado culto a la sinceridad de vida, quizá como respuesta al rechazo producido por algunos resabios de corte victoriano que ha llegado a detectar en la anterior generación.

Todo eso, no cabe duda, esconde un avance innegablemente positivo. Y en el ámbito de la educación, se trata de una conquista de la sensibilidad contemporánea que ha supuesto aportaciones especialmente valiosas. Moverse en un clima de confianza se considera hoy un principio educativo fundamental, decisivo también para la formación del propio carácter.

Sin embargo, las razones que daba esa chica demuestran la necesidad de un sensato equilibrio en todo lo relacionado con la espontaneidad. Parece evidente que es preciso encontrar un equilibrio entre la hipocresía y lo que podríamos llamar exceso de espontaneidad. Porque parece posible lograr ser cortés sin caer en la hipocresía o la adulación, ser sincero sin recurrir a la tosquedad, y fiel a los propios principios sin necesidad de ofender a los demás.

Decir la verdad que no resulta conveniente revelar, o a quien no se debe, o en momento inadecuado, es —fundamentalmente— una carencia de sensatez. Parece claro que conviene siempre añadir sensatez a la sinceridad, y así nos ahorraremos —como dice H. Cavanna— “la idiotez sincera, que no por sincera deja de ser idiota”.

Echar fuera lo primero que a uno se le pasa por la cabeza sin apenas pensarlo, o dejar escapar los impulsos y sentimientos más primarios indiscriminadamente, no puede considerarse un acto virtuoso de sinceridad. La sinceridad no es un simple desenfreno verbal. Hay que decir lo que se piensa, pero se debe pensar lo que se dice.

El que se encuentra a un amigo que acaba de perder a su padre y le dice que no lo siente lo más mínimo porque su padre era antipático e insoportable, no es sincero, aunque lo sintiera realmente, sino un auténtico salvaje.

Como señala Juan Bautista Torelló, bajo la excusa de esa falsa sinceridad, se esconden a menudo arrogancia, grosería, tendencia malsana a la provocación, inclinaciones exhibicionistas o gusto por zaherir a los demás. Quienes así actúan son figuras tristes de hombres o mujeres sin frenos, que se dejan llevar por sus impulsos más arcaicos y distan mucho de alcanzar un mínimo de madurez en su carácter.

El equilibrio del carácter y la personalidad exige una cuidadosa compensación entre un extremo y otro. Y así como hace treinta años podía ser mayor el peligro del envaramiento y la desconfianza, quizá ahora sea más bien el de la excesiva desinhibición o desenfado. Se comprueba que la exaltación de la espontaneidad y la devaluación de la seriedad producen frutos ambivalentes. Pretenden fortalecer la personalidad, y en gran parte lo logran, pero también traen el riesgo de producir personas con una espontaneidad aleatoria, gracias a la cual son lo que les da la gana, lo que se les ocurre. Pero las ocurrencias siempre son imprevisibles.

Alfonso Aguiló 

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Impresionante carta de Jaurès, el gran lider socialista francés, a su hijo

Posted by solidaridadmedios en marzo 17, 2018

Jean Jaurès fue el líder indiscutible del socialismo francés a principios del siglo XX. Anticolonialista y pacifista, murió asesinado por sus ideas en 1914. Años antes había publicado una carta en el diario L’Humanité dirigida a su hijo, que se negaba a estudiar religión católica. Jaurès, que era catedrático de universidad, le explicó por qué debía hacerlo:

«Querido hijo, me pides un justificante que te exima de cursar la religión […] para parecer digno hijo de tu padre, hombre que no tiene convicciones religiosas. Este justificante, querido hijo, no te lo envío ni te la enviaré jamás […] tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas. Y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

»Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído a otros compañeros socialistas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. […]. Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre. Estudias mitología para comprender la historia de los griegos y los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo sin conocer la religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización? En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos si no conoces el motivo que las ha inspirado y las ideas religiosas que contienen? […] En el derecho, la filosofía y la moral… Hasta en las ciencias naturales y las matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampère era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios…

»Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización. Despreciarla es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad. […] Si bien no estamos obligados a imitar sus prácticas, debemos por lo menos comprenderlas […].

»En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso es vana palabrería que rechazan los hechos y el sentido común. Muchos anticatólicos conocen por lo menos medianamente la religión; otros han recibido educación religiosa, y su conducta prueba que han conservado toda su libertad. La cosa es muy clara: la libertad exige la facultad de poder obrar en sentido contrario. Te sorprenderá esta carta, pero […] un padre debe decir siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación.»

Me gustaría añadir algo, pero no puedo.

Ignacio Uría

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